El tiempo de los análisis y la espera terminó. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió el viernes que los impactos del fenómeno de El Niño ya se sienten en Centroamérica y urgió a las autoridades de la región a activar sus planes de respuesta de inmediato, sin esperar más declaratorias oficiales.
A este escenario de urgencia se suma una amenaza directa para El Salvador y la costa vecina: la temporada de huracanes será más intensa de lo normal en el océano Pacífico.
Durante un seminario web organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Naciones Unidas y el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), el pasado viernes, Rodney Martínez, representante de la OMM, señaló que «la información disponible actualmente al día de hoy es suficiente para activar los planes nacionales y locales de preparación y respuesta frente a las condiciones del Niño«.
El experto recalcó que cada país ya tiene un historial de cómo le afecta este evento climático extremo, por lo que «es hora de actuar y no de seguir esperando más declaratorias, más análisis», ya que dejar pasar el tiempo reduce drásticamente la capacidad de respuesta y protección a la población.
Prueba de estos impactos son las tres olas de calor que El Salvador ya ha atravesado en los primeros cinco meses del año, cuando estas suelen ocurrir más en el periodo de la canícula. La primera ola de calor duró 12 días, entre el 3 y el 14 de marzo, la segunda ola de calor duró ocho días, del 9 al 16 de abril, mientras que la tercera ola de calor terminó luego de 17 días, entre el 8 y 24 de mayo.
Durante la última ola de calor, el 15 de mayo, el director de Protección Civil Luis Amaya, aseguró que tienen un plan ante el déficit de lluvias que ocasiona el Niño en el país.
«Nuestro plan para eventos hidrometeorológicos, está terminado, listo para ser presentado, estamos enfocados en aquellos fenómenos que no implica una abundante cantidad de lluvia sino, como en este caso, lo que se está previendo un déficit de lluvia que por supuesto podría provocar algunos efectos en el agro, en la seguridad alimentaria, como se ha venido mencionando por diferentes instituciones», dijo en declaraciones a YSKL.
Amaya aseguró que este plan tiene al menos tres aristas, uno es la seguridad alimentaria, la vigilancia epidemiológica y el tema de agricultura.
La amenaza de huracanes se desplaza al Pacífico
Uno de los riesgos más críticos para la infraestructura y las comunidades costeras salvadoreñas es el cambio en el comportamiento de los ciclones tropicales provocado por este fenómeno.
Aunque los pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) indican que la temporada de huracanes en el océano Atlántico será «relativamente menos activa», el escenario es exactamente el opuesto para la vertiente salvadoreña. Martínez advirtió que, en contraste, la temporada en el Pacífico oriental y central será «más activa de lo normal», pronosticando el desarrollo de un mayor número de sistemas y la formación de «huracanes mayores». La NOAA ha previsto 15 tormentas tropicales, ocho huracanes y cuatro de estos podrían ser huracanes mayores.
A pesar de la aparente calma pronosticada para el Atlántico, el vocero de la OMM pidió a los gobiernos no bajar la guardia en ningún frente, recordando una regla básica de la gestión de riesgos: «basta con un solo huracán para que los impactos sean significativos».
El mito del «Súper Niño» y el peligro de los «gurús»
Frente a la alarma generada en las últimas semanas, las autoridades científicas mundiales aprovecharon el espacio para frenar la desinformación. Tanto la OMM como el CIIFEN aclararon que la ciencia meteorológica no reconoce clasificaciones sensacionalistas como «Godzilla» o «Súper Niño» para referirse a la intensidad del evento.
Felipe Costa, investigador del CIIFEN, reconoció que, si bien estos términos exagerados difundidos por medios no científicos pueden dar un «sentido de urgencia» para la preparación, se debe tener sumo cuidado en no distorsionar la información.
Por su parte, Martínez cuestionó la proliferación de pronosticadores no oficiales en redes sociales.
«Es crítico utilizar y diseminar información de fuentes oficiales; todos los gurús que están apareciendo ahora no aparecerán cuando se equivoquen o cuando hayan hecho un mal pronóstico», criticó el experto.
Reiteró que la población debe informarse a través de las instituciones nacionales y los servicios meteorológicos locales, como el Ministerio de Medio Ambiente en El Salvador, ya que son estos entes oficiales los que proveen previsiones certeras de lluvia y temperatura, y los únicos que rinden cuentas ante la ciudadanía.
La última actualización del Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA indicó una inminente llegada del Niño, sin embargo, frente a la presencia de una extrema intensidad indica que no hay certeza, “ya que ninguna categoría de intensidad supera la probabilidad del 37 %”.
A este llamado de cautela, la NOAA indica que los eventos más fuertes de El Niño “no garantizan impactos más severos, solamente aumentan la probabilidad de ciertos impactos”. Es decir, aunque los modelos contemplan un evento fuerte, todavía no existe consenso científico suficiente para anticipar un “Súper Niño”.
En abril pasado, los meteorólogos confirmaron la presencia del Niño-neutro en las aguas de los océanos y pusieron fin al monitoreo de la Niña. El Niño es un fenómeno climático relacionado con las sequías, mientras que la Niña está relacionada con el aumento de las precipitaciones, huracanes e inundaciones.
