Familiares, amigos y compañeros de trabajo exigen a las autoridades esclarecer la desaparición y muerte de Brenda Liseth García, una enfermera del Instituto Salvadoreño del Seguro Social del Policlínico Zacamil, que desapareció el pasado 29 de diciembre en la Costa del Sol, La Paz, y fue localizada días después en playa Dorada, en Sonsonate.

“Simplemente lo que se pide es que se esclarezca, justicia no podemos pedir porque todavía no está un veredicto o algo claro de lo que pasó, y eso eso lo que necesitamos saber como familia, qué en realidad pasó, porque aún no nos informan a ciencia cierta lo que pasó con ella. Sí si se encontró mar adentro, pero las causas no se saben, entonces solo queremos que se aclare, y si pasó algo lógicamente se va a exigir justicia, pero lo que queremos es aclarar todo”, afirmó Melvin Rivas, cuñado y representante de la familia de Brenda García durante los actos fúnebres ayer.

García desapareció el 29 de diciembre tras presuntamente caer de un yate en el Estero de Jaltepeque, mientras realizaba un viaje turístico junto a un grupo de amigos.

Rivas aseguró que actualmente las autoridades están haciendo las investigaciones del hecho, entre ellas interrogatorios de las personas con las que compartía momentos antes de su desaparición, así como a las personas con las que tuvo contacto desde que salió de casa.

Gabriel Aquino.
Gabriel Aquino.



Añadió que no han recibido ningún avance de las investigaciones, y que hasta la fecha no les han informado sobre capturas de sospechosos o información de aclare qué sucedió el día de los hechos.

“Ahorita todo se está investigando, todos, no solo esas personas, se está investigando desde el día que salió desde casa...lógicamente las personas que estaban con ella departiendo, son las personas más idóneas en decir que pasó en realidad, y me imagino yo que es por eso que no hay órdenes de captura”, afirmó Rivas.

Adiós entre rosas.

Conocida cariñosamente como “Ricitos de oro” , Brenda García fue despedida ayer por compañeros y amigos del Hospital Policlínico Zacamil, donde trabajó hasta antes de su desaparición.

“La vamos a recordar siempre sonriente, simple servicial, una persona llena de vida, con muchas metas y sueños por cumplir, y esperamos en Dios que se haga justicia, le truncaron sus sueños, sin hacerle daño ella a nadie, no hay palabras para describir lo que en verdad sentimos, solo esperar la justicia de Dios”, dijo Marta Hernández una compañera de trabajo del Hospital Policlínico Zacamil.