Convencido de que las consecuencias de la guerra son para toda la vida, el fotoperiodista español Gervasio Sánchez, con más de 40 años de ejercicio, presentó hace unos días en El Salvador su libro “Vidas Minadas, 25 años”, que recopila imágenes de sus coberturas en contextos bélicos, en países como Angola, Mozambique, Camboya, Afganistán, Irak, Nicaragua, Colombia y Bosnia-Herzegovina y, desde luego, El Salvador.

“Son historias de víctimas civiles de minas antipersonas... La idea es mostrar lo que provocan las minas, que tienen una efectividad terrible dentro de la guerra, pero es mayor durante la postguerra, porque los excombatientes firman la paz, se retiran de los territorios y olvidan recoger las minas porque desactivarlas es mucho más caro y laborioso”, afirma el comunicador, que precisamente nos lleva a hacer una reflexión sobre las guerras que hoy en día abaten a distintos pueblos y naciones, mientras sus dirigentes parecen no entender de lecciones, experiencias y ni de fenómenos que sacudieron al mundo entero, como la pandemia de covid-19.

Sánchez asegura que las guerras lamentablemente son inherentes a las sociedades.

“Lo más grave de todo lo que yo he vivido es que hoy sé claramente que nunca va a haber un momento de la historia sin guerras. Hay guerras porque son un gran negocio. Desde el momento en que estalla una guerra ya hay empresarios, armamento, bancos y financiadores; gobiernos haciendo negocio con la muerte. Entonces claro, si la guerra es un negocio, ¿para qué vamos a acabar con ella?”, asevera Sánchez.

Además, lamentó la creciente falta de empatía que hay entre las personas, cuando un conflicto les parece ajeno a su realidad.

“En el 2003 salieron millones de personas a las calles en Europa y Estados Unidos a protestar contra la guerra de Irak, pero en el 2023 no salió casi nadie a protestar contra la guerra de Ucrania, es una medida clara de la parálisis ciudadana que existe en todo el mundo”, enfatizó el periodista.

No tengo sensación de que haya más guerras ahora que en el pasado. Para mí todos estos aguaderos que creen que habrá una tercera guerra mundial... yo no lo creo, para eso tendría que haber un conflicto entre superpotencias y estas pueden vivir de los conflictos sin estar en ellos”.
Gervasio Sánchez, fotoperiodista español

Retrato del español durante una cobertura de desaparecidos en Guatemala. / DEM
Retrato del español durante una cobertura de desaparecidos en Guatemala. / DEM


No obstante, y pese a las noticias de violencia que hoy corren más rápido que nunca en las redes sociales, Sánchez asegura que no ve cercana la amenaza de una tercera guerra mundial, como muchos analistas se han atrevido a vaticinar.

“Esta sobrecarga de información te hace creer que estás en una situación más violenta en el mundo. Pero los que ya somos mayores, que crecimos en plena Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética utilizaban a países como El Salvador y Nicaragua como territorios para poner armas, para que los salvadoreños y nicaragüenses se mataran entre ellos, sabemos lo que ha sido esto”, reflexiona Gervasio.

“Los europeos sabemos que hasta 1945 nos matábamos en el campo de batalla, que hicimos dos guerras mundiales con decenas de millones de muertos para que por fin nos pusiéramos serios”, agrega.

Gervasio Sánchez recordó que empezó su carrera en el periodismo en los 80, cuando el mundo estaba sumido en una vorágine de guerras, pero su primera parada fue Centroamérica.

“En 1984 vine a la guerra en El Salvador: también a Guatemala y Nicaragua, y América Latina estaba repleta de guerras... había en Colombia, en Perú, las dictaduras militares en el cono sur: en Chile, Pinochet, había mucha corrupción; el PRI (Partido Revolucionario Institucional) hacía lo que le daba la gana en México; el bipartidismo en Venezuela: antes de la llegada de Hugo Chávez, eran unos ladrones absolutos”.

A veces los mandatarios se meten en una burbuja, se aíslan del mundo, se miran a sí mismos y se rodean de gente que está diciéndoles todo el día lo bien que lo hacen y al final cuando empiezan las protestas se sorprenden, pero eso es lo mejor, que haya gente que protesta”.
Gervasio Sánchez, fotoperiodista español

Cortesía
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De Venezuela a El Salvador.

Precisamente, el español encuentra una semejanza entre el contexto que vivía Venezuela con la polarización que imperó en El Salvador: “Antes de Chávez fue como lo que pasó aquí: los partidos tradicionales de ARENA y FMLN estuvieron 30 años robando y se ha llegado por la calle del centro Bukele, y está claro que la gente lo percibe como alguien que ha solucionado un problema principal, el de las maras. Claro: cuando vives en una barriada donde la mara era la dueña”.

Pero Gervasio, que ha dado seguimiento a la realidad salvadoreña a lo largo de su carrera, también tiene reservas con el proceder del presidente Nayib Bukele, que acaba de reelegirse para un segundo periodo.

“Mi decepción con todo tipo de gobiernos es muy generalizada. Chávez ahora está demonizado, pero llegó al poder democráticamente, porque había dos partidos llenos de ladrones que robaban todo el dinero del petróleo. Fujimori en Perú llegó al poder por la corrupción de dos partidos tradicionales... Ambos fueron un desastre, como el FMLN aquí fue un desastre, o los sandinistas han sido un desastre en Nicaragua... y esas cosas pasan de manera habitual, en todas partes”, se lamentó.