La incertidumbre aún reina en los vendedores del edificio cinco, algunos del cuatro y seis, del mercado Central de San Salvador, quienes la madrugada del pasado 2 de agosto enfrentaron la noticia que su lugar de trabajo se redujo a cenizas.

El olor fuerte a carne quemada, uno de los productos que se comercializaba ahí, mezclada con agua y sangre de las carnes, aún persistía hasta este miércoles en la zona. Algunos vendedores tenían hasta entonces para sacar los restos que aún servían de sus puestos.

Otros vendedores de los edificios aledaños ya venden adentro pero hasta el miércoles no tenían energía eléctrica y se iluminaban con un par de velas, debido a los trabajos de remoción de escombros que aún se hacían.

Los pasillos adjunto al edificio cinco también fueron afectados por las llamas el 2 de agosto en la madrugada. / Lisbeth Ayala.
Los pasillos adjunto al edificio cinco también fueron afectados por las llamas el 2 de agosto en la madrugada. / Lisbeth Ayala.

Bordón en mano, don Carlos Romero no solo tenía que lidiar con sus 80 años encima, sino con sacar -o al menos intentarlo – dos molinos con los que fabricaba chorizos en el pasillo del edificio seis, contiguo al lugar del siniestro.

“Aquí a nosotros del pasillo (nos dijeron) que desocupemos definitivamente, bien tajante, como que fuera el presidente de Venezuela. Le dije: ‘Tengo dos molinos ¿dónde los voy a poner?’ -ese es problema suyo- me dijo. No tengo como sacarlo, pesa, le dije”, relató ayer don Carlos mientras planeaba como rescatar sus herramientas de trabajo.

Don Carlos asegura que tiene 40 años de vender en el mercado Central y que estima sus perdidas en unos $600, hasta el momento, “¿Quién responde!”, cuestiona.

Todos están a la espera de las conversaciones que sus representantes tienen con la alcaldía municipal, para ser trasladados a un lugar donde seguirán vendiendo, mientras las autoridades reparan el edificio quemado.
En la zona aún se trabaja por la remoción de escombros. / Lisbeth Ayala.
En la zona aún se trabaja por la remoción de escombros. / Lisbeth Ayala.

Algunas, como doña Estela Ayala, quieren ser trasladados al parqueo San Vicente, donde una vez ya estuvieron “cuando se quemó el sótano”. Alega que no ven como opción que los trasladen al sótano del mercado, porque no hay agua y tampoco tragantes, y quienes venden carnes, como ella, la necesitan.

“Para el terremoto nos aventaron por el cementerio (Los Ilustres) entonces, ahora dicen que ahí en el sótano, pero ahí no hay agua, nosotros gastamos agua por las carnes, hay que lavar puestos, huacales, entonces no podemos estar en lo seco, ahí no hay agua, no tienen desagüe y ahí si hay, ahí en la plaza San Vicente, sino en el parqueo, entre el edificio 8, uno y ese parqueo”.
Estela Ayala,
Vendedora de carne del mercado Central.


La mujer que tiene 42 años de vender en el mercado Central se le hincha el pecho cuando recuerda que su puesto de carnes fue el cimiento para que sus hijos estudiaran “Todos son bachilleres y trabajan en eso, y tengo una abogada también”, manifestó.

Locales afectados por  el incendio del pabellón cinco del mercado Central. / Lisbeth Ayala.
Locales afectados por el incendio del pabellón cinco del mercado Central. / Lisbeth Ayala.

Pero también se entristece al saber que lo perdió todo. “Eso de venir y hallar su lugar (de trabajo) convertido en cenizas, no es fácil. Porque uno sabe lo que ha dejado ahí, se quemaron hasta los cuchillos”, sostuvo. Añadió que sus perdidas rondan entre $3,000 y $3,500.

Este miércoles, los vendedores escucharían las propuestas de la alcaldía para trasladarse provisionalmente, pero será hasta el viernes cuando tomarán una decisión junto a las autoridades municipales.

El alcalde municipal, Mario Durán, ha externado en redes sociales que apoyarán a los vendedores, tras el siniestro de la madrugada del 2 de agosto que según el Cuerpo de Bomberos dejó más de 90 incendios, pero aún no han revelado la causa de este.
Ayer, algunos vendedores sacaban producto que no fue alcanzado por las llamas. / Lisbeth Ayala.
Ayer, algunos vendedores sacaban producto que no fue alcanzado por las llamas. / Lisbeth Ayala.

Algunos puestos aledaños a los edificios dañados no tienen energía eléctrica. / Lisbeth Ayala.
Algunos puestos aledaños a los edificios dañados no tienen energía eléctrica. / Lisbeth Ayala.