A la espera que los empleados de la alcaldía de San Salvador llegaran a retirar las láminas y hierros que por los últimos años se convirtieron en su lugar de trabajo, estaba Salomón Vásquez el lunes pasado, un vendedor de artículos variados que se ubicaba en una de las calles desalojadas el fin de semana anterior.

Acepta hablar con Diario El Mundo con una condición: expresar su sentir y el de sus compañeros vendedores informales, "emprendedores en pequeño", que encontraron en las ventas callejeras, la única manera de llevar el sustento a sus casas.

"Una de las cosas que yo quisiera transmitir a ustedes, como ciudadanos salvadoreños y jóvenes es el sentir de todo un pueblo, lo más doloroso para nosotros, tal vez el desalojo es duro, pero que le quiten su venta, eso ha dañado el corazón del emprendedor salvadoreño", manifiesta el comerciante, quien se detiene a relatar las anécdotas de las vendedoras adultas mayores que se han quedado sin venta, al ser decomisada por el Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM). Don Salomón resume el sentir del desalojo en una sola palabra: resentimiento.

"Ahora la gente, vendedor, el emprendedor, es de dolor, angustia, incertidumbre y resentimiento, ahorita. Lo que yo le expreso es lo que lo siento. Porque nos están robando nuestro producto. Ahorita hay frustración, de cada 100 vendedores, uno va a hablar a favor", sostiene.

Él dice que ya se enlistó en el censo que hizo la alcaldía municipal y que participó en las reuniones donde les ofrecieron los 23 mercados que tiene San Salvador, para ser reubicados; sin embargo, la pregunta es ¿cuándo? Don Salomón dice que él pidió ir a la central de abastos, La Tiendan, porque ahí se mueve dinero, pero ruega al cielo porque no sea llevado al mercado Tinetti.

"El mercado, la esperanza es levantarlo, ahorita no está levantado. Yo tengo compañeros ahí y dicen: No he vendido. Muchos de nosotros tenemos dudas de ir a ese mercado, muchos han rechazado ir a ese mercado y prefieren estar en estas condiciones", explica y añade que las opciones para reubicarse no son muchas, porque aunque ofertan los 23 mercados, hay muchos vendedores que fueron censados hace 10 meses y siguen esperando la llamada para llevarlos al nuevo lugar.

"Hemos señalado que todos los comerciantes tienen que tener una opción: mercados, ya no es la negociación de calle a calle", acotó Irving Rodríguez el pasado 16 de abril en la entrevista televisiva de Frente a Frente, sin dar otra opción.

¿Y que pasa con el mercado Escalón?

Los vendedores están escépticos con los futuros traslados al mercado Escalón porque prevén que los alquileres de espacios sean igual o más "caros", que en el mercado Hula Hula.

"Yo observé que allá va a ser caro, quizás igual o más que el Hula Hula, entonces yo soy uno, me descarto de eso por el precio, porque uno lo que vende, somos comerciantes en pequeño. No tenemos capacidad para pagar $200, $250 en un puesto, yo no tengo la capacidad económica porque yo de lo que yo gano es para la casa, luz, comida, para lo que es la que va la escuela, hay que ayudarle para la comida, entonces no me siento en capacidad, como muchos compañeros", manifestó otro vendedor que prefirió omitir su nombre por temor a no ser llamado por la alcaldía.

El fin de semana anterior, la alcaldía de San Salvador removió a 250 puestos que estaban ubicados en 8ª calle Poniente y Oriente, 10ª calle Poniente, Pasaje Fajardo, 4ª avenida Sur (entre la 8ª calle Oriente y la 6ª calle Oriente), la avenida Cuscatlán (desde la 6ª calle Oriente hasta la 10 calle Poniente), la 1ª avenida Sur (entre 8ª calle Poniente y la 6ª calle Poniente).

Con ello, según la alcaldía capitalina, se llega al 98.5 % de la recuperación y reordenamiento del centro histórico.