El Ministerio de Salud de El Salvador acumula más de dos meses consecutivos registrando más de 110 atenciones semanales por síndrome febril eruptivo, consolidando la racha en la franja más elevada del año y manteniendo en alerta los protocolos de diagnóstico diferencial del sistema sanitario.
De acuerdo con las estadísticas del boletín epidemiológico oficial, el comportamiento de las fiebres eruptivas rompió su estabilización a mediados de agosto y no ha cedido desde entonces. Tras alcanzar su punto máximo en la semana 36 con 146 evaluaciones, el flujo de pacientes ha ligado nueve semanas consecutivas sobre la barrera de las 110 consultas en todo el territorio nacional.
Durante el transcurso de octubre, el reporte oficial documenta que las atenciones médicas se contabilizaron en 115 casos en la semana 40, 121 en la semana 41 y subieron a 131 evaluaciones en la semana 42 (del 18 al 24 de octubre).
La continuidad de esta meseta alta durante más de ocho semanas constituye un indicador crítico para la red sanitaria pública, debido a que toda manifestación de fiebre acompañada de erupciones en la piel exige la aplicación de protocolos de diagnóstico diferencial.
Esta medida busca descartar de forma oportuna contagios de arbovirosis en momentos en que el dengue alcanzó su récord anual de 368 sospechas en una sola semana, así como descartar la presencia de exantemas virales como el sarampión.
El volumen sostenido de fiebres eruptivas representa el principal foco de atención del reporte de endémicas, en marcado contraste con el resto de las patologías monitoreadas por las autoridades de Salud, las cuales muestran una circulación mínima o nula.
Al cierre de la semana epidemiológica 42, el informe oficial documenta cero casos de fiebre tifoidea y cero reportes de hepatitis A, mientras que la parotiditis infecciosa acumula únicamente dos atenciones en el país. Asimismo, la vigilancia epidemiológica se mantiene en cero para enfermedades como leishmaniasis, gusano barrenador, Mpox y covid-19.
