El salvadoreño José Gabriel Ruiz está por terminar su vuelta al mundo en una bicicleta que lleva la bandera de El Salvador, una aventura que inició en Holanda el 1 de abril de 2024 junto a su compañera de ruta, la holandesa Marica van der Meer.

Fueron un poco más de dos años y tres meses, que al final sumarán aproximadamente 840 días desde que la pareja empezó a pedalear desde Workhum, un pueblo de los Países Bajos.

“Wow, yo me siento con muchas emociones encontradas, estoy feliz, estoy triste, estoy nostálgico, no lo puedo creer”, expresó a Diario El Mundo “Chepe Ruiz”, el 17 de julio a dos días de regresar a Workhum, su punto de partida.

Un canal de televisión los acompañará a lo largo de los últimos 20 kilómetros y algunos habitantes del lugar los estarán esperando para acompañarlos en los últimos seis kilómetros.

“Casi estamos, estoy muy feliz de ver a mi mamá de nuevo, de ir a mi propia casa, de tener un poco más de lujo, pero también es horrible que el viaje ya se ha terminado. Se ha ido tan rápido aunque son más de dos años tres meses pero en mi mente se ha ido rápido… Pero, vale, siempre podemos inventar otra cosa”, dice con un humor Marica, quien también es fotógrafa, en un mensaje a El Mundo.

La ciclista y fotógrafa holandesa Marica van der Meer. / Cortesía.

Ambos fueron recibidos por representantes de unas 10 embajadas o consulados, la última fue la Embajada de El Salvador en La Haya, Holanda, pero también los recibieron las embajadas de Berlín, Austria, Turquía, Vietnam, Singapur, Japón, Panamá, Portugal, Madrid y Zaragoza en España.

Pero a lo largo de su viaje experimentaron la hospitalidad de los habitantes de distintos pueblos de 34 países. Recuerda con cariño a personas de Mongolia, Turquía, Bulgaria, Japón, Rusia, Siberia, en donde se encontró con “personas increíbles de la República de Altái”.

“Mucha gente nos llevó para su casa”, dice el salvadoreño, originario de Garita Palmera, Ahuachapán.

«Mucha gente nos llevó para su casa», cuenta el salvadoreño, que recorrió 34 países del mundo en bicicleta. / Cortesía.

“Francia, mi última etapa de solitario, ¡uf!, Francia fue increíble, estuve haciendo 15 días de Madrid a Francia con un presupuesto de dos euros por día, durmiendo en el monte con la hamaca y comiendo lo poco que podía comprar, pidiendo comida un poco con la gente”, relata.

En Francia, bajo una gran tormenta, llegó a la casa de unos campesinos a pedirles permiso de acampar en un galpón donde tenían guardados sus tractores. “Me llevaron adentro de su casa, me dieron cena, los niños me regalaron un conejo de chocolate, fue increíble. Casi en todo el camino, hubo gente extraña que nos dio hospitalidad y confianza”, cuenta el ciclista.

Chepe Ruiz aprovechó a realizar el famoso peregrinaje a Santiago de Compostela. / Cortesía.

Su viaje tuvo altos y bajos con mucho aprendizaje. Uno de los momentos más difíciles fue el accidente que tuvo su compañera de ruta, algo que les obligó a parar y tomarse un buen tiempo para descansar, recuperarse y retomar sin dudas el camino.

Como todo, la ruta no coincidió con el plan original y, para cruzar océanos o continuar el viaje, tuvieron que tomar aproximadamente ocho aviones y diez barcos, sobre todo entre islas de Asia. Su primer vuelo obligado fue de Mongolia a Laos porque al ciclista salvadoreño no le dieron la visa para ingresar a China Popular.

“Podemos decir que ocho veces nos ha tocado volar, desarmar la bicicleta, buscar cajas en la calle. La bicicleta cada vez que volamos se arruina, se pierden piezas, es muy tedioso pero así ha tocado”, cuenta.

Marica van der Meer registró su ruta en Polarsteps, en donde puede verse la vuelta al mundo. / Cortesía.

Uno de los momentos más felices que vivió Chepe Ruiz fue la visita de su madre y su hija, Fabiola, cuando estaba en Madrid. “Fue un encuentro maravilloso”, recuerda.

Chepe Ruiz salió del pueblo holandés con una banderita de El Salvador que le cambiaron en Turquía y luego en Mongolia. La embajadora de Portugal le dio una bandera nueva. “Tuvimos una reunión con la señora embajadora y me cambiaron la bandera, porque la traía desde Vietnam, ella la vio y me puso bandera nueva, así que hicimos el cambio de pabellón oficial”, dijo, con el humor que lo caracteriza, cuando salía de Lisboa, Portugal.

La embajadora de El Salvador en Portugal, Rhina Bardi, le entregó una nueva bandera al salvadoreño José Ruiz. / Cortesía.

Aunque tuvieron que separarse en un lapso, entre ambos ciclistas han sumado más de 34 países en una ruta que arrancó en Holanda, Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Turquía, Georgia, Rusia, Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán, China, en donde no pudo ingresar Chepe Ruiz; y luego prosiguió a Mongolia, Laos, Vietnam, Tailandia, Singapur, Taiwán, Okinawa, Japón, Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Colombia, Brasil, Senegal, Mauritania, España, Portugal, Francia, Bélgica hasta Holanda.

En la ruta, pasaron por el desierto de Sahara, «una de mis mejores experiencias, pueblos nómadas, Mauritania», comenta Chepe Ruiz.

En la parte final de su ruta, Chepe Ruiz y Marica incluyeron a Santiago de Compostela buscando completar después de una vuelta al mundo el famoso peregrinaje del Camino de Santiago. “Puede ser que sea el peregrinaje más largo que se haya hecho”, reflexiona el salvadoreño, que tiene planeado plasmar todas sus experiencias en un libro.

José Gabriel Ruiz completó su vuelta al mundo en aproximadamente 840 días. / Cortesía.
El ciclista salvadoreño, José Ruiz, en su paso por el desierto del Sahara. / Cortesía.