El Salvador sigue de luto luego de que una estampida humana causara una tragedia inédita en la historia futbolística salvadoreña, durante el partido de Alianza contra Fas en el estadio Cuscatlán. Al menos 88 personas fueron trasladadas para atención hospitalaria y 12 más fallecieron, según reportes oficiales.

Tras horas de arduo rescate y el constante sonido de la sirena retumbando en los callejones de la calle Antigua a Huizucar, este domingo el ambiente era todo lo contrario.

Una trabajadora de los alrededores del estadio confirmó que los domingos el lugar se mantiene abierto al público, pues muchas personas llegan a correr. Sin embargo, ayer el ambiente se caracterizó por cúmulos de basura y envases de gaseosas, jugos y agua esparcidos por el suelo del monumental.

Incluso un carrito de comida rápida seguía abandonado la tarde de este domingo cerca de una de las entradas principales.

Los hechos.

El ambiente del Cuscatlán solo refleja los restos de una noche trágica que dejó una estela de dolor de aquel clásico, que para centenares de salvadoreños se convertiría en una experiencia de emociones, tensión y felicidad.

Los reportes apuntan a que un grupo de salvadoreños que aguardaba por ingresar al estadio comenzó a empujar el portón de sol general, al punto de que muchas personas cayeron al suelo.

Algunos informes señalan que los portones se cerraron 10 minutos antes de que el partido iniciara.

Esto provocó la inconformidad de la afición, que los llevó a ingresar por la fuerza y empujando a otras personas dentro del recinto deportivo.

La situación llevó a los mismos aficionados, que ya se encontraban dentro del Cuscatlán, a alertar a los jugadores de lo sucedido, provocando la reacción inmediata de Comandos de Salvamento y de la Policía Nacional Civil (PNC), cerca de las 7:45 de la noche, 15 minutos después de iniciado el partido.

“Las primeras personas (estaban) desmayadas por problemas respiratorios, hasta que tuvimos que llegar hasta donde lamentablemente habían fallecido las personas”, informó Carlos Fuentes, vocero de Comandos de Salvamento.

Aficionados y familiares llegaron a dejar ofrendas florales anoche al estadio Cuscatlán. / F. Valle
Aficionados y familiares llegaron a dejar ofrendas florales anoche al estadio Cuscatlán. / F. Valle



Miembros de Cruz Roja y Comandos de Salvamento confirmaron que atendieron a más 500 personas, entre afectadas por la falta de oxígeno, heridos, golpes, aplastamiento, o con politraumatismo.

Mujeres, hombres y niños fueron evacuados y el partido se suspendió, pero la misma congestión peatonal causó que las ambulancias tuvieran dificultades para ingresar y salir en la zona.

Wilfredo Calderón, socorrista de Cruz Roja, aseguró que, tras recibir la llamada de auxilio de la Dirección General de Protección Civil acudieron al lugar. Llegar al estadio se convirtió en una odisea, más aún cuando los desmayados se observaban desde el paso a desnivel del Árbol de la Paz, cerca del estadio.

Nueve de los 12 fallecidos murieron en el estadio, y Medicina Legal inició el proceso de reconocimiento alrededor de las 11 de la noche.

Calderón y Fuentes aseguraron que en sus largos años de experiencias jamás habían presenciado una tragedia como la de este sábado.

El presidente Nayib Buele aseguró que “sean quiénes sean los culpables, no quedarán en la impunidad”. Indicó que tanto la PNC como la Fiscalía General de la República (FGR) ya realizan investigaciones sobre los hechos.

El director de la policía, Mauricio Arriaza, aseguró el fin de semana que estaban verificando la metodología de venta de la boletería electrónica y alegó que más de 250 agentes se habían desplegado para el partido.

La tragedia del sábado marca un hito para el fútbol nacional, trajo la suspensión de los partidos de primera división, y aún se está a la espera de los resultados de las investigaciones y sus implicados.