Políglota, relacionista internacional, músico, pero su mayor gusto es la restauración de antigüedades. Héctor Rodríguez tiene una vida dedicada a mejorar imágenes, puertas y piezas valiosas, que el tiempo y algunas vicisitudes han cobrado precio.

Rodríguez no pensó dedicarse al arte, al terminar su educación media inició su formación en Química y Farmacia, en la Universidad de El Salvador, pero no llenaba sus expectativas y buscó otros rumbos.

Optó por estudiar Relaciones Internacionales y terminó su carrera, pero no ha sido el oficio “más apasionante”, en la vida de este artista. Habla inglés, italiano, serbio y portugués.

“Cuando estaba pequeño todo lo desarmaba para ver que tenía adentro, rearmarlo y decir: lo logré. Yo pasé haciendo este tipo de cosas en mi infancia y desde entonces ya sentía una fuerte relación por armar cosas y que tuviera algún significado para la gente”, relató Rodríguez.

En el 2010, la Embajada de Italia, a través de la cooperación de ese país, enviaron a un grupo de restauradores de la Universidad de Florencia para enseñar a recuperar piezas de arte en el Instituto Italo Latinoamericano. Allí conoció a Mónica Sabatini, una instructora italiana y a la que él considera su “mentora”.

¿Que piezas ha trabajado?

Rodríguez se ha encargado de la restauración de piezas artísticas de madera, metal, cedro, arcilla y mármol; los encargos consisten en la restauración de crucifijos, puertas con más de 100 años de antigüedad e imágenes religiosas, como la Virgen María de la parroquia de la Santa Cruz de Roma en Panchimalco.

“El Cristo que está en la parroquia de los militares, monseñor Fabio Colindres me comisionó que le reparara el Cristo que se posiciona dentro del cuartel de la parroquia militar, colecciones privadas de personas que me han traído crucifijos, y gente que me ha ido recomendando; he arreglado lámparas antiguas, respaldos de cama con valor grande en términos privados”, sostuvo Rodríguez. Los trabajos que realiza son su principal fuente de ingreso económica y dice que los precios por restaurar esculturas suman más de $300, aunque depende del valor de la pieza de arte. Actualmente, restaura el escudo de la Alcaldía de San Salvador en la plaza Gerardo Barrios.

Facetas.

Además de su carrera y su amor la restauración, también gusta por la fotografía y la música. Entre los instrumentos que sabe tocar están la guitarra, la mandolina.

También gusta de la docencia, impartiendo clases de inglés y portugués en un centro de enseñanza, donde también ha dado clases de Geografía Internacional enfocada en el turismo en la Escuela Superior Franciscana Especializada de Sonzacate departamento de Sonsonate.