Asimismo, hemos conocido en cada proceso electoral diversas metodologías de estudios y sondeos, acordes con la necesidad especial de cada caso, para alcanzar perspectivas fiables sofisticadas que hoy son habituales; sin embargo, en elecciones pasadas en El Salvador y otros países, muchas fallaron muy por encima de cualquier margen tolerable, y cuando digo fallaron, es de resaltar que las de los medios de comunicación, fueron las que tuvieron menor margen de error, mayor nivel de confianza.
Los objetivos y metas en toda campaña de imagen política o en cualquier proceso electoral, exigen un diagnóstico acertado que respalde una proyección prospectiva o previsión de resultados con el máximo de seriedad y de responsabilidad.
Las técnicas sociológicas actuales posibilitan una aproximación científica a los acontecimientos futuros de conducta de masas que prohíben todo tipo de aventurismo ciego basado en el azar, la suerte o el acierto genial. Más aún, ese conocimiento previo de posibilidades contrastadas es lo que puede ayudarnos a utilizar más y mejores recursos para superar, en ocasiones, las expectativas más optimistas.
Basados en un diagnóstico inicial correcto, no sólo podemos realizar una previsión aproximada a la evolución futura de concreción de resultados, sino que nos posibilita, también, para corregir errores a tiempo, quitar obstáculos e introducir mejoras que nos conduzcan a la superación de las expectativas lógicas. Esto exige la fidelidad estricta a dos coordenadas: contar con un diagnóstico muy trabajado dotado de un sistema de autocorrección dinámica constante y aplicar integralmente, y con total disciplina de todos los niveles de responsabilidad, la estrategia diseñada para cada etapa y momento.
La complejidad y cantidad de factores que influyen en el electorado y los estereotipos de opinión que cristalizan en una democracia, no tan asentada en nuestro caso, exigen un intensísimo trabajo de análisis, seguimiento y control de actuaciones propias y ajenas, para mantener las posiciones conquistadas. Pero a todo este aparato de vigilancia y mantenimiento hay que añadir el análisis, la capacidad de síntesis y de diagnóstico, el conocimiento de todas y cada una de las partes y las técnicas de la maquinaria política, optimizar la utilización de recursos y coordinar todas las líneas de sinergia para hacerlas converger hacia la obtención de una victoria anunciada. Esto es tanto más difícil de alcanzar cuanto mejor sea la estrategia de nuestros oponentes.
Debemos tener en cuenta que a nuestros objetivos y metas se opondrán otros objetivos y metas contrarios, y estar preparados a soportar acciones pensadas para desactivar e incluso destruir nuestras tácticas. Tenemos que enfrentar otras estrategias y otras mentes poderosas que utilizarán medios similares a los nuestros con igual o mayor interés que nosotros.
Sólo un plan de marketing centralizado y de máximo nivel sirve actualmente para desempeñar la profesión de consultor político, y el mejor plan de marketing, la mejor dirección centralizada de campaña política, lo reitero, será la que se base en la sobresaliente investigación, la capacidad de síntesis y de diagnóstico, el conocimiento de todas y cada una de las partes y las técnicas de la maquinaria política, saber optimizar la utilización de recursos, además de contar con la capacidad de coordinar todas las líneas de sinergia para hacerlas converger hacia la obtención de una victoria anunciada.
