La comunidad judía en El Salvador conmemoró la noche del lunes el holocausto, la huella de uno de los capítulos más oscuros de la historia, recitando poemas, encendiendo velas y enseñando a las nuevas generaciones que la memoria, aunque duela, es imprescindible conservarla.

Esta conmemoración es conocida en la tradición israelí como Yom HaShoá.

“El Holocausto no es un acontecimiento histórico abstracto… es parte de nuestra historia personal y de la realidad en la que crecimos; hoy recordamos a mis bisabuelos, recordamos también a mis tíos abuelos y muchos otros que fueron asesinados”, expresó el embajador de Israel en Guatemala y El Salvador, Alon Lavi.

La presidenta de la comunidad israelita en El Salvador, Sylvia Lerner de Freund, recordó que el exterminio de seis millones de judíos, incluyendo un millón y medio de niños, fue un proceso sistemático y planificado en todos sus niveles.
Enfatizó que no se trató de un hecho aislado ni accidental, sino del resultado de la deshumanización progresiva, impulsada por leyes injustas y por el silencio de quienes no alzaron la voz a tiempo.

“Cada uno de ellos tenía un nombre, una familia, una historia… eran niños que soñaban, padres que trabajaban, personas que amaban”, expresó, al destacar la dimensión humana detrás de las cifras.

Alon Lavi, Embajador de Israel en Guatemala y El Salvador

Antisemitismo en aumento

El embajador Lavi, señaló que en los últimos años se ha registrado un aumento significativo de manifestaciones antisemitas tanto en el espacio público como en el digital, lo que consideró una señal de alerta.

“Hoy es contra los judíos, mañana podría ser contra cualquiera que no encaje”, advirtió, al llamar a una acción conjunta frente a este fenómeno.

El diplomático también destacó que el Holocausto no es un hecho lejano, sino una realidad que forma parte de la historia personal de muchas familias.

Lerner de Freund  también advirtió que el antisemitismo no ha desaparecido, sino que persiste en la actualidad bajo nuevas formas, como la desinformación, los discursos disfrazados de opinión y la negación de la verdad histórica.

Durante la conmemoración se mostraron fotos que documentan el holocausto sufrido en la Segunda Guerra Mundial.

Reflexión sobre el origen del odio

El rabino Juan Pablo Ossandon inició su intervención con una pregunta: “¿quiénes fueron los nazis?”, planteando una reflexión sobre el origen del odio desde la tradición judía.

Explicó que el eje central de la Torá se resume en el mandato “ama a tu prójimo como a ti mismo”, y señaló que el incumplimiento de este principio —especialmente hacia los más vulnerables— constituye una forma de idolatría.
En esa línea, advirtió que el nazismo representó precisamente ese quiebre: una expresión de deshumanización basada en el odio y la opresión.

“Me niego a ver en los perpetradores del Holocausto a monstruos… fueron seres humanos”, afirmó, al tiempo que explicó que deshumanizarlos impide comprender de lo que es capaz el ser humano.

El rabino también alertó que estas tragedias no surgen de forma repentina, sino que se construyen progresivamente: “el nazismo no comenzó con cámaras de gas… comenzó con palabras”.

Ossandon subrayó que la responsabilidad de evitar que hechos similares se repitan recae en cada persona y en las decisiones cotidianas.

La presidenta de la comunidad israelita en El Salvador, Sylvia Lerner de Freund, recordó que el exterminio de seis millones de judíos, incluyendo un millón y medio de niños, fue un proceso sistemático y planificado en todos sus niveles.

No repetición

Por su parte, el embajador de Alemania en El Salvador, Friedo Sielemann, advirtió que la sociedad tiende a olvidar incluso hechos que ha vivido, y con mayor razón aquellos que ocurrieron hace más de 80 años, por lo que insistió en la importancia de mantener vivo el recuerdo.

“Hay que ver, la gente olvida… incluso cosas que uno mismo ha experimentado”, expresó.

El diplomático sostuvo que comprender la crueldad humana es clave para evitar su repetición y señaló que solo a través de ese entendimiento se puede trabajar para impedir que una tragedia similar vuelva a ocurrir.

También subrayó que cada año hay menos sobrevivientes capaces de relatar lo ocurrido, por lo que consideró fundamental preservar sus testimonios y hacerlos accesibles. En ese sentido, afirmó que “las historias de los sobrevivientes son más poderosas que cualquier ensayo histórico”.

Sielemann remarcó además que, aunque las generaciones actuales no tengan una culpa directa, sí tienen la responsabilidad de recordar y no permitir el olvido.

Sielemann, embajador de Alemania en El Salvador.