La segunda vuelta electoral, conocida como balotaje en algunos países de América Latina, se realiza cuando el partido o candidato, pese a tener la mayoría de votos, no tiene mayoría absoluta, es decir, no supera la mitad de los votos.
La regla es que, si ningún candidato obtiene dicha mayoría absoluta, los dos con mayor cantidad de votos son los contendientes de una nueva elección.
Según un análisis del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), realizado por Camila Vollenweider, la segunda vuelta presidencial fue impulsada por Charles de Gaullle en Francia al aspirar a conseguir una Presidencia “fuerte y suficiente legitimada”.
Países con segunda vuelta electoral en América Latina:
Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
Costa Rica
Ecuador
Guatemala
Perú
Uruguay
Haití
República Dominicana
En Africa: Sierra Leona, Namibia, Mozambique, Madagascar, Congo, República Central Africana, según Aceproject.
En Europa: Francia, Finlandia, Austria, Bulgaria, Portugal, Polonia, Rusia y Ucrania, según Aceproject.
Países con una sola vuelta electoral:
México
Paraguay
Nicaragua
Panamá
Honduras
Venezuela
El Salvador (al iniciar la vigencia y aplicación de la reforma constitucional rápida aprobada antes de vacaciones agostinas).
Otros países con una sola vuelta pero con un sistema indirecto de elección de primer ministro o de su gobernante son: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, España y otros.
En Estados Unidos no hay segunda vuelta electoral en la elección presidencial, ya que cada candidato que gana la mayoría del voto popular en un estado, usualmente se lleva todos sus votos electorales.
Tampoco en Canadá hay segunda vuelta presidencial, ya que en este país los votantes eligen a los miembros del Parlamento por mayoría simple y el primer ministro es el líder del partido mayoritario.
En América Latina, los porcentajes necesarios para ganar en primera vuelta son diferentes: en Costa Rica se debe lograr más del 40 % de los votos para ganar en primera vuelta; en Argentina es más del 45 % o 40 % más 10 puntos de diferencia; en Haití es más del 50 % o 25 puntos de diferencia; en Bolivia y Ecuador, más del 50 % o 40 % más 10 puntos de diferencia con el segundo contendiente. En Colombia, Uruguay, Brasil, Chile, Guatemala, Perú y República Dominicana, se exige más del 50 % para ganar la primera vuelta, como era en El Salvador.
Ahora, con la reforma aprobada el 31 de julio, antes de las vacaciones agostinas, El Salvador entrará al listado de los países con una sola vuelta electoral, como México, Paraguay, Nicaragua, Panamá, Honduras y Venezuela.
¿Por qué?
De acuerdo a la Red de Conocimientos Electorales (Aceproject.org), es un mecanismo para evitar “que los candidatos sean elegidos por una pequeña proporción del voto popular”, pero ha causado polarización del sistema multipartidario y ha potenciado el bloqueo legislativo cuando el candidato presidencial gana con escasa proporción y por ello tiene menos respaldo legislativo.
Un análisis de IDEA Internacional, de Fernando Barrientos, indica que la segunda vuelta electoral “no necesariamente configura mejores gobiernos electos” y no nesariamente genera mejores condiciones de gobernabilidad.
Según el análisis del Celag, las segundas vueltas se relacionan con la búsqueda de un mecanismo para dotar de mayor legitimidad a los gobernantes en procesos de transición democrática luego de dictaduras militares de la décadas de los setentas.