Las personas que padecen lupus eritematoso sistémico presentan aproximadamente el doble de riesgo de desarrollar eventos cardiovasculares graves —como infartos de miocardio o ictus— en comparación con la población general. Así lo alertó la Sociedad Española de Reumatología (SER) durante la celebración del XVIII Curso de Lupus Eritematoso Sistémico y Síndrome Antifosfolipídico, celebrado en Córdoba con la colaboración de la farmacéutica GSK.
La doctora Clara Moriano, reumatóloga del Hospital Universitario de León y coordinadora del encuentro, explicó que este incremento obedece a una combinación entre factores tradicionales (hipertensión o colesterol elevado) y elementos propios de la patología autoinmune, como la inflamación crónica y la exposición prolongada a tratamientos con corticoides.
De acuerdo con un estudio del Registro Nacional sobre Lupus (RELESSER), el daño orgánico acumulado aparece mayoritariamente durante el primer año tras el diagnóstico, siendo las complicaciones cardiovasculares un factor determinante en este impacto precoz.
«Estos hallazgos refuerzan la necesidad de iniciar la prevención cardiovascular desde el diagnóstico, mediante el control de la actividad inflamatoria, los factores de riesgo tradicionales y la reducción de la exposición a corticoides», enfatizó Moriano.
Un nuevo paradigma: remisión y menos corticoides
El abordaje del lupus atraviesa una transformación conceptual. En la última década, la estrategia clínica ha pasado de gestionar los brotes a perseguir la remisión completa o mantener la mínima actividad de la enfermedad, minimizando el daño irreversible y retirando los corticoides siempre que sea posible.
«Nuestro objetivo ya no es solo que los pacientes vivan más años, sino que lo hagan con menos complicaciones y una mejor calidad de vida», subrayó la doctora Moriano, destacando la incorporación de nuevas terapias biológicas y combinaciones dirigidas a la nefritis lúpica, una de las complicaciones más frecuentes y severas.
Por su parte, el doctor Tarek Salman, reumatólogo del Hospital Universitario del Mar de Barcelona y co-coordinador del evento, insistió en la necesidad de intervenir desde las fases iniciales.
«Uno de los cambios más relevantes es la apuesta por un tratamiento más precoz y dirigido, incorporando terapias biológicas cuando están indicadas y sin esperar necesariamente a que la enfermedad acumule daño o se vuelva refractaria», señaló Salman.
Células CAR-T: una vía prometedora con prudencia
Entre las innovaciones más destacadas de la jornada se abordó la aplicación de las terapias celulares CAR-T en casos de lupus grave y resistente a los fármacos convencionales. Los primeros ensayos en enfermedades autoinmunes severas han mostrado respuestas clínicas profundas y remisiones prolongadas.
No obstante, la comunidad médica llama a la cautela. Salman aclaró que, aunque las CAR-T representan una de las líneas más prometedoras para reducir la dependencia de inmunosupresores crónicos, se requieren estudios controlados a largo plazo para evaluar su duración, perfil de seguridad y definir qué perfil de paciente obtendrá el mayor beneficio.
