A través de un comunicado, publicado en su cuenta de Twitter, Keiser detalló que la planta se ubicará en el caserío El Chiste, en Metapán. Un sitio “elegido” porque cuenta con rendimientos “excepcionales” de energía solar y eólica. En este municipio se construyó el primer parque eólico de El Salvador, un proyecto privado de Ventus.
La planta de minería, denominada “Volcano Energy” tendrá una capacidad de generación de 241 megavatios (MW), de los cuales 169 MW corresponden a energía solar solar y 72 MW a energía eólica. “Este importante hito allanará el camino para el establecimiento de una de las granjas mineras de Bitcoin más grandes del mundo”, señala el comunicado.
Keiser detalló que se ha destinado un primer paquete de $250 millones para el desarrollo de la planta, financiamiento que provendrá de “líderes clave de la industria de bitcoin, con colaboradores de los principales desarrolladores y fabricantes de energía renovable”.
El comunicado detalla que el Gobierno salvadoreño jugará “un papel crucial” en la planificación y ejecución de la granja, por lo que tendrá una participación del 23 % de los ingresos y los inversionistas un 27 %, mientras que el 50 % restante se reinvertirá en expandir la capacidad de la planta.
En octubre de 2021, un mes después de la entrada en vigencia de la adopción del bitcoin, la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (Cel) confirmó que había destinado 1.5 megavatios de los 107 que tenía de capacidad de su generadora geotérmica en Berlín, Usulután, para el minado de bitcoin. Este proyecto era más prueba piloto, pero la estatal no ha detallado cuánto se destinó para adecuar la tecnología y cuántos bitcoin ha minado.
Un mes más tarde, el presidente de la República, Nayib Bukele, anunció la construcción de “Bitcoin City”, un complejo tecnológico que se construiría en las faldas del volcán de Conchagua, La Unión, para minar bitcoin.
Esta planta se construiría a partir de tecnología geotérmica y se financiaría con la emisión de $1,000 millones en bitcoin -los llamado “bonos volcán”-, pero la operación se frenó por una fuerte caída en la cotización de la criptomoneda y el Gobierno no ha actualizado si el proyecto sigue en el radar.
“Juntos Volcano Energy, estamos abriendo camino hacia un próspero futuro, marcado por la energía sostenible, la innovación tecnológica y el liderazgo en la industria de minería de bitcoin”, agregó el vocero en el comunicado.
Otro proyecto de minería de bitcoin del que tampoco se conoce avances es una planta en Nueva Concepción, Chalatenango, anunciada en junio de 2022 por la embajadora de El Salvador en EE. UU., Milena Mayorga. La granja requeriría una inversión de $200 millones.
Tether se suma a la inversión.
Tether, una empresa operadora de la plataforma de tecnología financiera (fintech), anunció que participó en la primera ronda de inversión para la construcción de Volcano Energy.En un comunicado, la compañía adelantó que aportará con capital y experiencia para el uso de energía, hardware y comunicaciones para construir la granja. “Al integrar proyectos solares y eólicos dentro de la región volcánica, Tether aspira a desempeñar un papel clave para allanar el camino para una de las granjas mineras de bitcoin más grandes del mundo”, indicó.
“Estamos entusiasmados de estar entre los pioneros iniciales de la energía renovable en El Salvador como inversionista de capital y asesor”, señaló Paolo Ardoino, director de tecnología de Tether, quien calificó la planta como una de las “iniciativas más innovadoras y estratégicas en las que estamos invirtiendo”.
Tether recordó que El Salvador tiene la mayor generación de energía con tecnología geotérmica, con una capacidad instalada de 204.40 megavatios en dos pozos administrados por LaGeo, una subsidiaria de la Cel.
Josué López, director ejecutivo de Volcano Energy, defendió que actualmente el 52 % de la minería de bitcoin en el mundo se genera con energía sostenible. “Creemos que ese porcentaje aumentará significativamente en los próximos años”, agregó. Con la nueva granja en El Salvador que es una “señal” del “papel crucial” que desempeña el país en el “entorno tecnológico global”.