La NBA anunció que el All-Star Game cambiará radicalmente su formato y se convertirá en una especie de mini Mundial de estrellas, con equipos conformados por nacionalidades o regiones, con el objetivo de recuperar la intensidad competitiva y salvar uno de sus eventos más emblemáticos.

El nuevo esquema busca enfrentar a jugadores estadounidenses contra figuras internacionales, reflejando el crecimiento global de la liga y el impacto de talentos provenientes de Europa, África y América Latina. La decisión surge tras varias ediciones marcadas por marcadores abultados y críticas de aficionados y analistas que cuestionaron la falta de defensa y emoción en la duela.

Dirigentes de la NBA reconocieron que el espectáculo necesitaba un “reset” para volver a conectar con el público. En los últimos años, el All-Star había priorizado el entretenimiento ofensivo, con récords de anotación, pero con poco compromiso defensivo, lo que restó dramatismo al evento.

La presencia de estrellas internacionales como Nikola Jokic, Giannis Antetokounmpo, Luka Doncic o Joel Embiid consolidó la idea de un duelo global. El crecimiento del talento extranjero y su protagonismo en premios individuales y campeonatos reforzó la narrativa de una liga cada vez más internacionalizada.

Con este nuevo formato, la NBA apuesta a recuperar la competitividad, aumentar las audiencias y fortalecer su marca a nivel mundial. El éxito del mini Mundial de estrellas definirá el futuro del All-Star Game y marcará el rumbo de uno de los espectáculos deportivos más vistos del calendario estadounidense.