La producción mundial de petróleo registró en marzo una caída histórica de 10.1 millones de barriles diarios, impulsada por el conflicto en Oriente Medio, según el informe mensual de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

El organismo detalló que las pérdidas acumuladas superaron los 360 millones de barriles en marzo y podrían aumentar a 440 millones en abril, lo que anticipa un escenario aún más crítico para el mercado energético global.

El impacto se concentra en el bloqueo del estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el comercio de hidrocarburos, donde el flujo cayó de más de 20 millones de barriles diarios en febrero a apenas 3.8 millones a inicios de abril.

Aunque países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irak han habilitado rutas alternativas, las exportaciones globales registran pérdidas superiores a 13 millones de barriles diarios, obligando a recurrir a reservas estratégicas.

En paralelo, la AIE redujo significativamente sus previsiones de demanda mundial de petróleo para 2025, estimándola en 104.259 millones de barriles diarios, es decir, 730,000 barriles menos de lo proyectado anteriormente.

Entre el segundo y cuarto trimestre del año, el consumo podría caer hasta 1.5 millones de barriles diarios, en la que sería la contracción más brusca desde la crisis provocada por la pandemia de covid-19 en 2020.

El informe advierte que, si las interrupciones en la producción y exportación persisten, la caída de la demanda podría alcanzar hasta 5 millones de barriles diarios en términos interanuales.

En ese escenario, el uso de reservas alcanzaría niveles “insostenibles” de 6 millones de barriles diarios, lo que obligaría a reducir el consumo para equilibrar el mercado.

El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, alertó que “abril debería ser peor que marzo” para el sector energético, debido a que ya no se contará con los cargamentos previos al conflicto.

“Es la crisis energética más importante de la historia”, advirtió, al subrayar que el impacto no solo afecta al petróleo y gas, sino también a productos clave como fertilizantes y petroquímicos.

La incertidumbre también ha disparado los precios físicos del crudo, que han alcanzado niveles cercanos a los $150 por barril, reflejando una fuerte tensión en el mercado internacional.