Las reformas al Código Electoral que redujeron de 84 a 60 diputados el tamaño de la Asamblea Legislativa y establecieron una nueva fórmula electoral para repartir escaños legislativos estarán vigentes desde el próximo jueves 15 de junio. Es una medida popular porque hemos escuchado durante décadas cómo la población se quejaba de los diputados y su comportamiento público que dejaba mucho que desear.

Reducir el número de diputados, además de ser importante en términos de ahorro de presupuesto, debe ser visto como una oportunidad de oro para mejorar la calidad de los legisladores.

Lamentablemente por la Asamblea Legislativa han pasado personajes de penoso comportamiento y de pésimos resultados que solo empeoraron la imagen del parlamento y de toda la clase política porque los hubo en todos los partidos. Muchos se enquistaron décadas en esas curules y desde ahí dirigían el legislativo de manera muy cuestionada. Siempre se denunciaron en los medios de comunicación sus yerros y algunos incluso hoy son prófugos de la justicia.

Por eso es un momento indicado para que los partidos mejoren la calidad de sus candidatos y que los ciudadanos sepamos elegir con sensatez a las personas con mejor calidad académica, personal y profesional, para ocupar esas 60 curules.

Es momento para que las nuevas generaciones de políticos se diferencien de sus antecesores y permitan a la Asamblea Legislativa tener el prestigio que merece como Órgano de Estado que hace leyes para atender las necesidades de la población. Reducir el número de diputados, es digno de aplaudirse, mejorar la calidad de los legisladores, es para una ovación de pie.