Las imágenes de la costa salvadoreña llena de basura arrastrada por las intensas lluvias de los últimos días nos demuestra la terrible contribución humana al deterioro del medio ambiente y al desastre natural que sufrimos.

La basura que lanzamos a las calles, ríos, quebradas, etc. tarde o temprano llega a las costas, llega al mar y contamina nuestro entorno. En las ciudades sirve para bloquear las alcantarillas y provocar inundaciones. En la zona rural para contaminar nuestros ríos y fuentes de agua, en el mar crea islas de plástico que los peces consumen y se devuelven a la hora de la pesca. Simplemente terrible.

Según el ministro de Obras Públicas, se han removido 2,500 metros cúbicos, unas 882.86 toneladas de basura aproximadamente, durante la semana de lluvias. Evidentemente no se trata de basura orgánica que se degrada, sino de otros componentes que tardan siglos en descomponerse.

Por eso también urge implementar una agresiva política de sanciones contra la basura y establecer el reciclaje como lo hacen muchísimos países del mundo que manejan de manera responsable los desechos.

Sino seguiremos nadando en nuestra propia basura, provocando mayores inundaciones y desastres. Tirar basura al aire libre es una contribución irresponsable a la catástrofe, la falta de conciencia ambiental y de solidaridad con el prójimo. No podemos continuar así. Tomemos conciencia.