El cambio climático está intensificando la sequía en Europa al acelerar la evaporación de las reservas de agua y resecar los suelos, una situación que favorece la propagación de incendios forestales y afecta la producción agrícola, según un estudio divulgado este miércoles por la organización World Weather Attribution (WWA).
El informe, titulado «Sequía en Europa: el calor extremo agota las reservas de agua del continente», señala que las olas de calor son cada vez más tempranas e intensas, mientras que la atmósfera más seca incrementa la evapotranspiración, un proceso que reduce la humedad disponible en los suelos y la vegetación.
Los investigadores indicaron que, aunque las precipitaciones presentan comportamientos distintos según la región, el calor extremo se ha convertido en el principal factor que agrava la sequía en gran parte del continente, generando condiciones propicias para incendios forestales y pérdidas en la agricultura.
España es uno de los países más afectados. Entre el 1 de enero y el 22 de julio de este año se quemaron 101,163.82 hectáreas de superficie forestal, frente a las 24,133.26 hectáreas registradas en el mismo período de 2025. Además, el país contabilizó 22 grandes incendios forestales, muy por encima del promedio de nueve registrado durante la última década.
En Francia, el estudio reporta que cerca de 42,000 hectáreas han sido consumidas por el fuego desde comienzos de 2026. Los investigadores también advirtieron que los agricultores franceses enfrentan la peor cosecha de maíz de los últimos 50 años, mientras que en Rumanía se han perdido más de un millón de hectáreas de cultivos debido a la sequía.
El informe añade que la disminución del caudal de los principales ríos europeos también afecta el transporte fluvial y la generación de energía, una situación que podría provocar un aumento en el precio de diversos productos básicos.
Los expertos analizaron el comportamiento de las precipitaciones, la humedad del suelo y la evapotranspiración potencial, concluyendo que el verano europeo de 2026 no solo está siendo excepcionalmente cálido, sino también inusualmente seco, especialmente en Europa Central y Occidental.
El estudio concluye que las condiciones de alta evapotranspiración observadas entre abril y junio de 2026 se han vuelto aproximadamente 80 veces más probables debido al calentamiento global y son un 7 % más intensas, lo que incrementa el riesgo de sequías agrícolas y ecológicas en gran parte del continente.
