La forma violenta y opresiva que caracterizaba a la sociedad medieval se proyectaba desde la preparación se sus recetas médicas, como rellenar un cachorro con caracoles para posteriormente asarlo y crear un ungüento; u hornear un búho hasta convertirlo en polvo o mezclar vesícula biliar de liebre con miel y aplicarla en el ojo con una pluma. Estos son algunos de los remedios caseros que la sociedad medieval ocupaba para frenar los achaques de salud.

La forma de curar diferentes malestares entre la sociedad medieval se basaba en los diversos consejos por parte de los “médicos” de la época, los cuales podían consistir desde tratamientos médicos basados en el sacrificio de animales, videntes para determinar ciertas enfermedades y remedios basado en la aplicación de ciertas hierbas y especies.

Según un reciente informe de los investigadores de la Universidad de Cambridge del Reino Unido, la carne que crece en el ojo del hombre, úlceras virulentas y cánceres son solo algunas de las inquietantes enfermedades reveladas en los recetarios que afectaban a la sociedad medieval.



La mayoría de los manuscritos desenterrados por la Biblioteca de la Universidad de Cambridge datan de los siglos XIV o XV, y el más antiguo tiene 1,000 años de antigüedad. Los especialistas de manuscritos esperan poder llevar a cabo su proyecto de dos años donde buscan digitalizar, catalogar y conservar los más de 180 manuscritos medievales que contienen aproximadamente 8,000 recetas médicas escritas a mano y sin editar.

"Estas recetas son un recordatorio del dolor y la precariedad de la vida medieval: antes de los antibióticos, antes de los antisépticos y antes de los analgésicos como los conoceríamos todos hoy", dijo James Freeman, especialista en manuscritos medievales de la Universidad de Cambridge.

Los informes son inquietantes, pero también sorprendente de cómo los humanos buscaban alternativas para recuperar la salud en tiempos donde la ciencia médica era empírica y sin tecnología.