El 45 % de las ciudades europeas ha superado o está próximo a romper sus récords históricos de estrés térmico durante la intensa ola de calor que afecta a gran parte del continente, según un estudio divulgado por World Weather Attribution (WWA).
La investigación analizó 854 ciudades de 30 países europeos y concluyó que 385 localidades ya registraron o podrían registrar en los próximos días sus niveles más altos del índice de temperatura de globo y bulbo húmedo (WBGT), un indicador que mide el impacto combinado de la temperatura, la humedad, la velocidad del viento y la radiación solar sobre el cuerpo humano.
Los especialistas alertaron que esta combinación de calor extremo y elevada humedad incrementa considerablemente los riesgos para la salud, especialmente entre adultos mayores, niños, personas con enfermedades crónicas y trabajadores que realizan actividades al aire libre.
El estudio también señala que una ola de calor con estas características habría sido «prácticamente imposible» hace apenas 50 años. De acuerdo con los investigadores, durante un episodio similar en 1975 las temperaturas diurnas y nocturnas habrían sido hasta 3.5 °C más bajas que las registradas actualmente.
Asimismo, los científicos destacaron que las temperaturas nocturnas extremas, que dificultan la recuperación del organismo y elevan el riesgo de complicaciones médicas, son hoy 100 veces más probables que hace 23 años, mientras que las máximas diurnas ocurren hasta 10 veces con mayor frecuencia.
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Los expertos atribuyen la creciente intensidad de estos fenómenos al calentamiento global provocado por las continuas emisiones de gases derivadas de la quema de combustibles fósiles. Theodore Keeping, investigador del Imperial College de Londres especializado en fenómenos meteorológicos e incendios forestales, afirmó que «La ciencia que explica cómo el cambio climático está agravando las olas de calor es indiscutible y la velocidad del cambio es alarmante. Cada pocos años hemos visto cómo se baten récords de calor en Europa, pero este año ha ocurrido en meses consecutivos».
Por su parte, el secretario ejecutivo de la ONU para el Cambio Climático, Simon Stiell, advirtió que el calor extremo que afecta a Europa demuestra que el cambio climático «avanza sin control» debido a la dependencia mundial del carbón, el petróleo y el gas. Sin embargo, aseguró que existen alternativas viables mediante una transición acelerada hacia energías limpias, la protección de los bosques y el fortalecimiento de la resiliencia climática.
La climatóloga Friederike Otto, también del Imperial College de Londres, lamentó que las advertencias de la comunidad científica continúen siendo ignoradas. «Sí, esto es el cambio climático, sí, somos nosotros los responsables, no, no es El Niño; sí, tenemos las soluciones, no, no las estamos aplicando con la suficiente rapidez», concluyó.
