Los talibanes anunciaron este martes que prohibieron la entrada a Afganistán al enviado especial de la ONU para los Derechos Humanos en el país asiático, Richard Bennett, alegando que se dedicó a "difundir propaganda" contra las autoridades.

El portavoz de los talibanes, Zabihulá Muyahid, acusó al relator especial de tergiversar la realidad sobre el terreno ante la comunidad internacional, proporcionando lo que consideró como información "inexacta y engañosa", según recogió la cadena de televisión afgana Tolo TV.



"Hemos prohibido a Bennett viajar a Afganistán porque se le ha asignado la tarea de difundir propaganda en Afganistán. No es alguien en quien confiemos. No está en Afganistán y ya no se le permite venir aquí. Solía exagerar cuestiones menores y propagarlas", ha declarado. Por el momento, la ONU no se pronunció al respecto.

El enviado de la ONU, que lleva poco más de dos años en el país, criticó constantemente lo que describió como violaciones de Derechos Humanos en Afganistán, extremo rechazado constantemente por los talibán, en el poder desde agosto de 2021 y quienes las consideraron alejadas de la realidad actual.

Esta decisión llega apenas una semana después de que los talibanes conmemoraran el tercer aniversario de su vuelta al poder en Afganistán con una ceremonia militar en la antigua base estadounidense de Bagram y una serie de mensajes en los que, aunque apelaron a la convivencia de la comunidad internacional, volvieron a dejar claro que están dispuestos a aplicar la "sharia"o ley islámica "a cualquier precio".

El rechazo generalizado a las actuales autoridades afganas también obligaron a las organizaciones humanitarias a hacer equilibrios para no abandonar a la población, en un país donde 23,7 millones de personas, más de la mitad de los ciudadanos, necesitan ayuda humanitaria, según datos de la ONU.