A pesar del endurecimiento de las leyes de tránsito, la cifra de personas capturadas manejando bajo los efectos del alcohol o drogas sigue al alza en El Salvador. Ante este escenario, un consultor en seguridad vial asegura que las medidas actuales no son suficientes para disuadir a los infractores y propone penas carcelarias extremas para frenar lo que califican como una epidemia en las calles.

De acuerdo con las estadísticas del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, durante el primer semestre de 2026 se registraron 1,167 detenidos por el delito de conducción peligrosa. Esta cifra representa un incremento del 12 % en comparación con el mismo período de 2025, cuando se reportaron 1,039 arrestos.

Para Benedicto Perlera, consultor vial y director de la Empresa Examinadora y Escuela de Manejo (EDEM), el repunte de conductores peligrosos obedece a que el castigo aún no genera el temor suficiente. Su propuesta es frontal: aplicar condenas que equiparen este delito con los crímenes más graves.

«Si estamos haciendo las cosas mal, que juzguen también a las personas que están haciendo malas cosas. Digo esto porque aquel conductor que, a sabiendas de que no tiene que tomar, anda ingiriendo bebidas embriagantes, que no se le ponga una pena mínima siquiera de unos 20 a 30 años».
BenditocPerlera,consultor vial y director de la Empresa Examinadora y Escuela de Manejo (EDEM).

El consultor va más allá cuando se trata de percances viales con saldo fatal. En los casos donde un conductor en estado de ebriedad provoque la muerte de terceras personas, Perlera sugiere aplicar la pena máxima: «Cuando haya un accidente por andar en estado de embriaguez, que le apliquen también la cadena perpetua. A ver si es cierto que no va a pensar (un conductor ebrio) en ponerse ya otra vez en gesta de alcohol».

Cárcel por manejar con licencia suspendida y crítica a la cultura etílica

El endurecimiento de las penas sugerido por el experto de EDEM también abarcaría a los reincidentes y a quienes desafían las sanciones administrativas. Perlera propone penas de cárcel de tres a 10 años para aquellas personas que sean sorprendidas manejando un vehículo cuando su licencia ya ha sido suspendida previamente por las autoridades.

«Le aseguro que cualquier persona va a pensar para no ponerse a hacer lo que él quiere. Aquí es la ley del más fuerte, no del que conoce desafortunadamente», lamentó.

Finalmente, el especialista cuestionó la profunda normalización del consumo de alcohol en la sociedad salvadoreña y cómo eventos cotidianos se convierten en detonantes de la conducción peligrosa, señalando directamente a la publicidad y comercialización de estas bebidas.

«Si ganó un partido (de fútbol), se pone ebrio; perdió el partido, se pone ebrio (…) ¿A qué le estamos dando la publicidad? A los licores», criticó el abogado y experto en tránsito.

«Discrepo también con los señores que venden y que viven de eso (…) A ellos los estamos premiando con el dinero, pero estamos castigando al pueblo con la motivación», concluyó