En el informe “El estado de la educación en América Latina y el Caribe: Evaluaciones de aprendizaje”, presentado por el Banco Interamericano de Desarrollo, muestra las realidades de la educación en América Latina. En esta ocasión analizaremos también el caso salvadoreño.

A modo de introducción, el informe nos dice sobre qué investigan y cómo puede mejorarse. El informe manifiesta que las evaluaciones de rendimiento académico son fundamentales para mejorar la calidad de la educación. Los educadores pueden identificar lagunas en la comprensión y áreas que necesitan mejorar, evaluando el aprendizaje de sus estudiantes. En este informe hay un enfoque basado en datos, el cual permite intervenciones específicas y apoya la mejora continua de las prácticas docentes y el rendimiento estudiantil.

En el informe existe un rezago de cinco años en los aprendizajes en los países de América Latina y el Caribe; solamente el 16% de jóvenes asisten a la universidad; el promedio de PIB para educación es del 4 al 6% en Latinoamérica.

El físico y matemático británico William Thomson Kelvin asevera: “Lo que no se define, no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar”. La evaluación no es el fin: es el medio para centrarse en el uso de los resultados para mejorar y, por lo tanto, ayudar a los sistemas educativos a desarrollar las habilidades y el conocimiento que los estudiantes necesitan para tener éxito en el mundo laboral, vivir en sociedad y llevar una vida plena.

Muchos estudiantes no desarrollan las habilidades matemáticas fundamentales necesarias para continuar aprendiendo y alcanzar su potencial. Además, persiste una desigualdad considerable, que perjudica a los estudiantes con mayor vulnerabilidad socioeconómica (Arias Ortiz et al., 2023b).

En más de la mitad de los países, los estudiantes de las categorías de NSE más bajas presentan un rezago de al menos seis años con respecto al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); el mayor rezago se observa en Paraguay (8 años), El Salvador (8 años) y Guatemala (8 años).

Quince países también participaron en el cuarto Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019), pero El Salvador. El ERCE 2019 evaluó el desempeño de los estudiantes de 3.º y 6.º grado en matemáticas, lectura y escritura. Además, el desempeño en ciencias naturales se evaluó solo en 6.º grado.

Según Tobin, Nugroho y Lietz (2016), varias barreras clave pueden obstaculizar este proceso: (a) problemas con la calidad y el análisis de los programas de evaluación; (b) limitaciones financieras para realizar evaluaciones de alta calidad o mantener programas en marcha; (c) agencias de evaluación débiles, susceptibles al cambio y con relaciones frágiles con el gobierno, y (d) capacidad técnica insuficiente del personal para interpretar y comunicar los resultados eficazmente.

Tomemos de referencia a Hoyos, Ganimian y Holland (2019), quienes investigan sobre la retroalimentación, la cual es una estrategia de enseñanza que ayuda a los estudiantes a mejorar su aprendizaje. Para que sea efectiva, debe ser formativa, oportuna y propositiva. Los estudios se realizaron específicamente en Argentina.

En el caso salvadoreño, es oportuno que las pruebas se realicen de forma física, es ahí, donde se evalúa la verdadera realidad de la educación en El Salvador. La PAES era un termómetro para saber la realidad de la poca calidad educativa. Con la prueba AVANZO, no se tienen detalles al respecto.

Mediciones sobre la educación son abundantes. Ya he analizado sobre lo que sucedió en la prueba internacional PISA, en donde El Salvador obtuvo los últimos lugares en el 2022. El informe que analizo, habla sobre la escolaridad, la retención de alumnos, el uso de computadoras en las escuelas, etc. Es importante evaluar las políticas educativas con la que cuenta El Salvador a través del MINED.

Los resultados de la prueba de matemáticas PISA 2022 para analizar el éxito educativo en términos de aprendizaje en América Latina y el Caribe. Estos resultados han revelado dos desafíos importantes en la región. La educación salvadoreña, específicamente en el año 2025 tiene más retos que oportunidades, el MINED cerró 44 escuelas, disminuyó el presupuesto a educación y tal parece que la educación seguirá la misma. Se estancará. La deserción escolar persiste.

Con respecto a unas soluciones, a medida que los docentes dedican más tiempo a la instrucción y utilizan más actividades de aprendizaje en el aula. De igual manera, cuando los directores tienen acceso a esta retroalimentación, es más probable que utilicen los resultados para tomar decisiones de gestión, como establecer objetivos de aprendizaje a nivel escolar, actualizar el currículo y tomar decisiones sobre la dotación de personal (Clarke y Lune-Bazaldua, 2021).

Diferentes aspectos de los sistemas escolares, como la competencia docente, las características de las escuelas y las políticas educativas, pueden optimizarse para mejorar las oportunidades de aprendizaje de grupos de estudiantes. Y, como siempre, Chile, Uruguay y Costa Rica tienen el mejor sistema educativo.

Fidel López Eguizábal. Docente investigador Universidad Francisco Gavidia
flopez@ufg.edu.sv