¡Impresionante! Eso es lo que pensé al presenciar el tour que nos brindó el presidente Bukele la noche del lunes 1 de junio del nuevo Hospital Rosales. Si me lo contaran, no lo creería, pero lo estaba observando. Habiendo sido paciente en dos de los hospitales más prestigiosos de Estados Unidos —el Centro Médico de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), considerado entre los mejores de California y del país, y el Hospital Johns Hopkins, referente mundial en medicina e investigación—, debo reconocer que la infraestructura física y el equipamiento tecnológico del nuevo Hospital Rosales me parecieron, en varios aspectos, comparables e incluso superiores.
Naturalmente, la verdadera evaluación de un hospital no se limita a sus edificios o equipos. Falta observar cómo se traducirá esta capacidad instalada en resultados concretos: porcentaje de ocupación de camas, duración promedio de estancia, tiempos de espera en emergencias, productividad quirúrgica, consultas externas, pruebas diagnósticas, así como su capacidad de adaptación ante emergencias sanitarias o aumentos súbitos de demanda.
Con una inversión de 61.2 millones de dólares, financiada mediante fondos propios y préstamos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), El Salvador pone a disposición de la población una de las infraestructuras hospitalarias más modernas de su historia.
El nuevo Hospital Rosales cuenta con el servicio de emergencias más grande del país, 502 camas censables para pacientes ingresados y 102 camas no censables para observación. Dispone además de nueve quirófanos completamente renovados, cirugía robótica —tecnología actualmente disponible en muy pocos hospitales de Centroamérica—, 47 especialidades médicas, 87 consultorios, 44 salas de procedimientos y capacidad para atender más de 1,400 pacientes diarios en consulta externa.
Su capacidad operativa incluye hasta 120 cirugías por día, más de 300 pruebas de laboratorio por hora, dos resonancias magnéticas, tomografía computarizada de 128 cortes y un moderno sistema PET-Scan para pacientes oncológicos. Adicionalmente, el hospital se integra a la Red Nacional Hospitalaria y al sistema de telemedicina DoctorSV.
El nuevo Rosales supera ampliamente cualquier hospital público o privado existente en el país. Aunque las comparaciones regionales son complejas debido a las diferencias metodológicas en la publicación de indicadores hospitalarios, la evidencia disponible sugiere que actualmente se encuentra entre los hospitales con mayor capacidad instalada, volumen potencial de atención y nivel tecnológico de Centroamérica.
Otro aspecto relevante es el recurso humano. No existe una relación universalmente aceptada entre número de camas y personal sanitario, ya que esta depende del tipo de hospital, la complejidad de los pacientes y los servicios ofrecidos. Sin embargo, los hospitales generales de alta complejidad suelen operar con una relación de entre cuatro y siete empleados por cama.
Si se consideran las 604 camas totales del nuevo Rosales y los 3,200 trabajadores anunciados, la relación es de aproximadamente 5.3 empleados por cama. Este indicador se encuentra dentro de los estándares observados en hospitales modernos de alta complejidad y resulta coherente con una institución que aspira a ofrecer cirugía robótica, cuidados intensivos avanzados y decenas de especialidades médicas.
No obstante, una valoración más precisa requerirá conocer la distribución interna del personal: médicos especialistas, enfermeras profesionales, personal técnico, camas de cuidados intensivos y cobertura efectiva de los diferentes turnos. La experiencia internacional demuestra que el principal cuello de botella hospitalario-rara vez son las camas físicas; suele ser la disponibilidad de personal altamente capacitado.
Comparado con algunos de los hospitales académicos más prestigiosos del mundo, el indicador de 5.3 empleados por cama es sólido, aunque inferior al observado en instituciones como Cleveland Clinic, Johns Hopkins o Mayo Clinic. Sin embargo, estas organizaciones también desarrollan amplias actividades de investigación, docencia y atención ambulatoria que dificultan una comparación directa.
Lo indiscutible es que el nuevo Hospital Rosales representa un salto cualitativo sin precedentes para la salud pública salvadoreña y redefine el estándar de infraestructura hospitalaria en el país. El nuevo Hospital Rosales constituye mucho más que una obra de infraestructura; representa una apuesta estratégica por elevar la capacidad resolutiva del sistema nacional de salud. Sus modernas instalaciones, equipamiento de última generación y ampliación de servicios especializados colocan a El Salvador en una posición destacada dentro de la región. Sin embargo, el verdadero éxito del proyecto dependerá de su capacidad para atraer y retener talento humano, mantener altos estándares de calidad y traducir su impresionante capacidad instalada en mejores resultados de salud para la población. La inauguración marca el inicio de una nueva etapa; el desafío ahora será convertir esta extraordinaria inversión en beneficios tangibles y sostenibles para los salvadoreños.
*El Dr. Alfonso Rosales es epidemiólogo y consultor internacional
