La escasez de nuevos medicamentos específicos para prevenir y tratar los trastornos hipertensivos en la gestación contrasta gravemente con el impacto devastador de estas complicaciones en la salud pública global. Afectando a entre el 10 % y el 15 % de los embarazos en todo el mundo, la hipertensión gestacional es la causa directa de miles de fallecimientos y secuelas crónicas, según advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Para enfrentar esta problemática —responsable de aproximadamente 42.000 muertes maternas y más de 500.000 muertes fetales y neonatales cada año—, el organismo internacional presentó una hoja de ruta mundial con metas y acciones aplicables desde ahora y hasta el año 2035.
Actualmente, los trastornos de hipertensión en la gestación representan alrededor del 16 % de la mortalidad materna global, a pesar de que existen intervenciones de prevención sencillas y de bajo costo. Sin embargo, el acceso inequitativo en comunidades vulnerables sigue marcando la diferencia entre la vida y la muerte. La OMS alertó que en múltiples países en desarrollo las gestantes aún enfrentan barreras para acceder a chequeos básicos de presión arterial, pruebas urinarias de proteína o tratamientos esenciales como la aspirina, antihipertensivos y el sulfato de magnesio.
Riesgos mortales y secuelas a largo plazo
La preeclampsia —condición que impacta a entre el 3 % y el 8 % de las mujeres que dan a luz— y la eclampsia constituyen las manifestaciones más severas de estos cuadros. Si la preeclampsia no se controla a tiempo con atención de emergencia, puede evolucionar a eclampsia, desencadenando convulsiones y poniendo en riesgo inminente la vida de la madre y del neonato.
«El sulfato de magnesio puede reducir en más de la mitad el riesgo de que una mujer con preeclampsia desarrolle eclampsia, pero su utilización sigue siendo muy limitada en entornos de escasos recursos», enfatizó el informe del organismo rector de la salud.
Asimismo, la evidencia médica señala que los impactos trascendiendo el parto:
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Para la madre: quienes sufren estos trastornos presentan un riesgo sustancialmente mayor de desarrollar hipertensión crónica, patologías cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares (ictus) y enfermedad renal a lo largo de su vida.
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Para el bebé: la exposición prenatal incrementa la probabilidad de nacimiento prematuro, así como de padecer afecciones cardiovasculares y metabólicas en la edad adulta.
Ejes de la estrategia global
La nueva hoja de ruta planteada por la OMS establece líneas de acción prioritarias estructuradas en tres pilares fundamentales:
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Investigación e innovación: impulsar el desarrollo de nuevas opciones terapéuticas específicas para la gestación.
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Actualización de guías clínicas: estandarizar la atención médica y el control oportuno de la presión arterial en la atención primaria.
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Garantía de suministro: asegurar el acceso equitativo y asequible a medicamentos esenciales y dispositivos de diagnóstico en regiones desfavorecidas.
