Por definición, los ciberataques son intentos no deseados de robar, exponer, alterar, inhabilitar o destruir información mediante el acceso no autorizado a los sistemas. ¿Qué hay detrás de eso? motivaciones delictivas que buscan ganancias financieras a través del robo de dinero o de datos o la interrupción del negocio. También puede haber otros objetivos como el espionaje, el chantaje, la extorsión. Pero todo ciberataque es un delito.
En El Salvador y otros países centroamericanos, por ejemplo, ha habido ataques cibernéticos a través del llamado “Ramsomware”, una práctica que se apodera de sistemas informáticos de instituciones gubernamentales y empresas privadas y extorsiona a los dueños de esos datos para obtener dinero, a cambio de divulgar la información, desaparecerla o destruirla. El ramsomware llega a través deun código malicioso que impide el funcionamiento de los equipos.
El informe de Fortinet detalla que los internautas salvadoreños fueron objeto de 11 millones de ataques en enero, cuatro en febrero y nueve en marzo. Fortinet identificó que en toda América Latina y el Caribe se registraron 360,000 millones de intentos de ciberataques al cierre del año pasado.
Es importante que empresas e instituciones estatales tomen precauciones ante esta creciente práctica criminal que es capaz de paralizar negocios y operaciones claves para la vida cotidiana.