Las encuestas electorales se equivocaron estrepitosamente en Guatemala y no previeron que el candidato socialdemócrata Bernardo Arévalo aparecería como un fuerte aspirante presidencial para disputar la segunda vuelta con Sandra Torres. Todos en Guatemala parecen sorprendidos por el resultado, hasta el mismo Arévalo, un académico, exdiplomático, hijo del expresidente Juan José Arévalo y hasta ahora diputado por un movimiento de centro izquierda.

Sandra Torres ganó la primera vuelta en 17 de los 22 departamentos de Guatemala, con una fuerte concentración en zonas indígenas, pero también con un fuerte rechazo en el Área Metropolitana de la ciudad de Guatemala, y en zonas urbanas de Chimaltenango, Quetzaltenango y Antigua Guatemala. Muchos analistas ya ven cuesta arriba la elección de Torres quien fue primera dama entre 2008 y 2012 e intenta llegar a la presidencia por tercera vez.

Torres aún puede ganar la elección pero tiene que alejarse de la visión del llamado “pacto de corruptos”, los partidos cercanos al presidente Alejandro Giammattei. Ella podría concentrar el voto conservador y parece tener fortaleza en el voto indígena del interior del país.

En contraste, los buenos número de Arévalo parecen explicarse como un rechazo antisistema, un rechazo a los retrocesos de la democracia institucional durante el gobierno de Giammattei, cuestionado por la corrupción e impunidad y por su persecución de jueces, fiscales y periodistas. Los guatemaltecos vieron en Arévalo a alguien que puede rescatar su democracia y esa ha sido la clave para estos resultados. Será el 20 de agosto que los guatemaltecos decidirán entre Torres y Arévalo quién los gobernará para los próximos cuatro años.