El año terminó con los malos resultados de la prueba Pisa que mostraron el bajo nivel académico de los alumnos salvadoreños, en comparación a los demás países evaluados, incluyendo algunos de la región centroamericana.
Sin duda la educación en línea que se tuvo que establecer durante la pandemia de coronavirus en el 2020 fue también una causa adicional para profundizar las deficiencias académicas y eso lo perciben notablemente los maestros en el día a día. La base académica se debilitó aún más.
Por eso es importante que el nuevo año escolar que está por iniciar arranque presencialmente en su totalidad, incluyendo las universidades y en especial la Universidad de El Salvador.
Invertir en educación es vital para el país. No solo en términos de infraestructura -que es muy positivo que se haga- sino también en nuevas estrategias y programas educativos, incluyendo la enseñanza del inglés.
En un país tan afectado históricamente por la violencia, hay que recordar la frase del gran escritor francés, Victor Hugo, que decía que“El que abre la puerta de una escuela, cierra una prisión”. Esta visión es importante tenerla porque para superar la etapa de violencia de las pandillas, es fundamental abrir oportunidades de buena educación, a todos los niveles. Es hora de recuperar el tiempo perdido.