La reducción empezó recortando de 18 a nueve ministerios (50% de reducción), de 106 a 54 secretarías (49% de reducción) y de 182 a 140 subsecretarías (23% de reducción). Según un vocero gubernamental, la reducción de diferentes niveles de funcionarios fue de 34%.
Milei lo había advertido el domingo al tomar posesión: “No hay plata, no hay alternativa al ajuste, no hay alternativa al shock”. Advirtió luego que “la situación empeorará” y poco después dijo: “Por ende, la conclusión es que no hay alternativa al ajuste y no hay alternativa al shock. Naturalmente, eso impactará de modo negativo sobre el nivel de actividad, el empleo, los salarios reales, la cantidad de pobres e indigentes”.
Milei advirtió que habrá estanflación -una ituación de estancamiento económico, con aumento del desempleo y de la inflación- y recordó que en los últimos 12 años el ingreso per cápita de los argentinos ha caído 15% en un contexto donde acumularon 5000% de inflación. El nuevo gobernante aseguró que “este es el último mal trago para comenzar la reconstrucción de Argentina“.
El populismo extremo y la corrupción han destruido Argentina. El camino para reconstruir ese país será difícil, cargado de muchos problemas, que esperemos se puedan superar. Pero ciertamente, la casta política debe pagar sus desmanes con el fin de un estado clientelar que solo aumentó el desastre.