¿Por qué no es ninguna sorpresa? Porque llevamos dos décadas escuchando sobre los pésimos resultados de la Prueba de Aprendizajes y Aptitudes para Egresados de Educación Media (PAES) que luego fue sustituida por la Prueba Avanzo, en línea. Sabemos que el rendimiento académico de los bachilleres ha sido sumamente deficiente durante décadas y a eso hay que sumarle el bajo nivel de aprobación en los exámenes de admisión de la Universidad de El Salvador para confirmarlo. En general, la pandemia también ha incrementado las deficiencias y eso es muy pero muy preocupante.
Para que dimensionemos cómo estamos, El Salvador obtuvo 343 puntos en Matemática, ubicándose en uno de los cuatro últimos lugares en la lista de puntajes, donde el primer lugar fue obtenido por Singapur, con 575 puntos. Además obtuvo 365 en Lectura y 373 en Ciencias.
El informe indica que solo el 0.2 % de los estudiantes tiene un mejor desempeño en al menos una materia, ubicándose en el nivel 5 o 6 de la prueba. Los datos de PISA 2022 indican que los estudiantes salvadoreños tienen urgentes dificultades con Matemática, especialmente en el razonamiento, la interpretación y el empleamiento. Esto debería llevarnos a plantearnos seriamente la metodología de enseñanza y a evaluar seriamente la capacidad de los maestros.