La FIFA acaba de ampliar el mandato de la Comisión Regularizadora del fútbol salvadoreño al considerar que todavía faltan “labores fundamentales a realizar” en la institución deportiva.

Aunque la FIFA reconoce “progresos del comité de regularización”, la entidad advierte que falta completar una auditoría exhaustiva de los registros financieros de la Fesfut, la adopción de los nuevos estatutos en cumplimiento con lo estipulado con los estatutos de FIFA y de la Concacaf, y por último, las elecciones de un nuevo comité ejecutivo de esta federación.

Son desafíos y metas por cumplir para un comité conformado por reconocidos y respetables profesionales que se han dado a la tarea de rescatar al fútbol salvadoreño que lleva décadas de malas rachas y malos manejos.

Lo ideal no es solo que la comisión complete las tareas encomendadas sino que también logre encaminar a la Federación a elegir a dirigentes comprometidos con el deporte y aleje a la entidad de la mediocridad y la corrupción de las últimas décadas que han llevado al fútbol salvadoreño a no tener oportunidad de llegar a una Copa del Mundo desde hace 41 años.

Enderezar la nave antes que se hunda no es suficiente para la comisión. Después de esta experiencia, el fútbol salvadoreño se debe ordenar legal y financieramente la Federación, escoger buenos entrenadores, fomentar las pequeñas ligas donde se cultiven los futuros mundialistas salvadoreños y que el deporte rey de los salvadoreños se aleje de esas manchas de malos manejos, amaños deportivos y otras cochinadas que lo han caracterizado en las últimas décadas.