En el caso de El Salvador y Centroamérica, la Unión Europea ha sido un socio permanente, un amigo que nos ha acompañado en las buenas y en las malas, con el que tenemos un Acuerdo de Asociación y hemos recibido una nutrida cooperación en diversos ámbitos. El haber suscrito ayer un memorándum de entendimiento bilateral permitirá no solo mejorar el diálogo sino acercarnos a ese bloque tan importante para la economía y la política mundial.
El jefe del gobierno español y presidente pro témpore del Consejo de la UE, Pedro Sánchez, afirmaba ayer que ambos bloques deben “renovar nuestra común confianza en los valores del multilateralismo, singularmente en la resolución pacífica de los conflictos en los principios de Naciones Unidas, en la protección de los derechos humanos y en el respeto a la integridad territorial de los estados”.
El Salvador debe aprovechar estos encuentros multilaterales para encontrar mejores caminos de cooperación, para mejorar las relaciones comerciales, para conseguir apoyo en el cambio climático y las transiciones energética y digital e incluso para encontrar aliados en la lucha contra la pobreza y la inseguridad.
Tenemos mucho en común con los países europeos, una historia de más de cinco siglos con algunos de ellos y un intercambio permanente que solo debe seguir creciendo para provecho de ambas partes.