El expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez sufrió este domingo uno de los reveses políticos más significativos de los últimos 25 años luego de que el abogado Abelardo de la Espriella emergiera como la nueva figura dominante de la derecha colombiana al clasificar a la segunda vuelta presidencial.
Los resultados de la primera ronda electoral confirmaron el ascenso del candidato del movimiento Defensores de la Patria, quien obtuvo más de 10.3 millones de votos, equivalentes al 43.72 % de los sufragios, superando ampliamente a la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia.
Valencia, respaldada durante toda la campaña por Uribe y las estructuras de su partido, finalizó en la tercera posición con cerca de 1.6 millones de votos, equivalentes al 6.92 %, un resultado muy por debajo de las expectativas generadas por las encuestas y los sondeos previos.
La derrota representa un golpe político para el uribismo, corriente que durante más de dos décadas dominó buena parte del electorado conservador colombiano y que ahora observa cómo una nueva figura asume el liderazgo de ese sector.
Durante la campaña, Uribe acompañó a Valencia en múltiples actividades proselitistas y el mismo día de las elecciones ambos acudieron juntos a votar en el municipio de Rionegro, en Antioquia, considerado uno de los principales bastiones políticos del expresidente.
Sin embargo, el respaldo del exmandatario no fue suficiente para impulsar a la senadora hacia la segunda vuelta. En contraste, De la Espriella logró captar el voto de amplios sectores inconformes con la gestión del presidente Gustavo Petro y consolidó una alternativa dentro de la derecha colombiana.
La influencia de Uribe en la política nacional comenzó a consolidarse en 2002 cuando ganó la Presidencia en primera vuelta. Cuatro años después repitió la hazaña y se convirtió en uno de los mandatarios más populares de la historia reciente de Colombia.
Su liderazgo también fue determinante para impulsar la elección de Juan Manuel Santos en 2010 y posteriormente la de Iván Duque en 2018. Además, se convirtió en la principal figura opositora durante los gobiernos que sucedieron a su administración.
No obstante, el resultado electoral de este domingo evidencia una transformación dentro del bloque conservador, donde nuevas figuras han comenzado a disputar el espacio político históricamente ocupado por el uribismo.
Analistas atribuyen parte del fracaso de Valencia a divisiones internas dentro del Centro Democrático, especialmente tras la designación de Juan Daniel Oviedo como candidato a la Vicepresidencia. Su perfil moderado generó cuestionamientos entre sectores más conservadores del partido.
Las tensiones internas también quedaron reflejadas en la escasa participación de algunas figuras relevantes del uribismo en la campaña de Valencia. Entre ellas destacaron las senadoras Paola Holguín y María Fernanda Cabal, quienes aspiraron previamente a la candidatura presidencial.
A pesar de la derrota, Valencia anunció que respaldará a De la Espriella en la segunda vuelta prevista para el próximo 21 de junio, con el objetivo de impedir una victoria del candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda.
La contienda presidencial entrará ahora en una nueva fase marcada por la disputa entre la izquierda y la derecha, mientras el uribismo enfrenta el desafío de redefinir su papel dentro del escenario político colombiano tras la pérdida de su histórica hegemonía electoral.
