El presidente republicano ha emprendido una cruzada contra las prestigiosas universidades estadounidenses en cuyos campus se produjeron la pasada primavera boreal protestas contra la guerra de Israel contra Hamás en Gaza, con recortes a la financiación federal y deportaciones de estudiantes extranjeros que participaron en las mismas.
Más de 300 estudiantes han visto sus visados revocados, según el secretario de Estado, Marco Rubio.
En juego están $255.6 millones en contratos entre Harvard y el gobierno, así como $8,700 millones en compromisos de subvenciones plurianuales a la prestigiosa institución de la Ivy League, dijo la administración de Servicios Generales en un comunicado.
Los críticos ven en las medidas del gobierno estadounidense una intención de cercenar la libertad de expresión y manifestación, mientras que sus defensores señalan que son necesarias para restaurar el orden en los campus y proteger a los estudiantes judíos.
Para la secretaria de Educación, Linda McMahon, "el fracaso de Harvard para proteger a los estudiantes, en el campus, de la discriminación antisemita - mientras promueve ideologías divisivas por encima de la libre investigación - ha puesto su reputación en grave peligro".
"Harvard puede corregir estos errores y volver a ser un campus dedicado a la excelencia académica y a la búsqueda de la verdad, en el que todos los estudiantes se sientan seguros en su campus", añadió.
En febrero, Harvard fue incluida en una lista de 10 universidades, en la que también estaba Columbia, a las que un grupo de trabajo sobre antismitismo creado por la administración Trump iba a someter a escrutinio.
Columbia ya ha sufrido un recorte de 400 millones de dólares en las subvenciones federales. Asimismo, uno de los líderes de las protestas propalestinas, Mahmoud Khalil, fue detenido y lucha contra la deportación pese a que tiene residencia permanente en Estados Unidos.
La universidad neoyorquina anunció un paquete de concesiones a la administración Trump, comprometiéndose a incluir una cuarentena de agentes de seguridad en el campus con poder para detener a los estudiantes, así como revisar los criterios de ingreso y el curriculum de su prestigioso departamento de estudios de Oriente Medio.