El Gobierno 'alternativo' birmano, formado por políticos, activistas y líderes de minorías étnicas pro democráticos, así lo dijo en su cuenta de Facebook, añadiendo que más de 2.400 personas perdieron la vida mientras que "miles resultaron heridas".
La junta militar que detenta el poder desde el golpe de Estado de 2021 habló por su parte ayer de 2,056 muertos y más de 3,900 lesionados.
La oposición pidió a la Organización de Naciones Unidas (ONU) y a la Asociación de Estados del Sudeste Asiático (Asean) que garanticen quela ayuda humanitaria se entregue directamente a las víctimas que la necesitan con urgencia y sin interferencias, denunciando que la junta la utiliza a su favor en medio del conflicto armado.
"Esta tragedia se ve agravada aún más por los continuos ataques aéreos de la junta, incluso tras el desastre, lo que obstaculiza los esfuerzos humanitarios urgentes. El pueblo de Myanmar necesita desesperadamente apoyo inmediato, y la solidaridad de la comunidad internacional es más crucial que nunca", remarcó el NUG.
El grupo señaló el lunes que los equipos de rescate internacionales han llegado solo a algunas áreas afectadas en las ciudades de Naipyidó y Mandalay, pero que otras zonas destruidas requieren aún de ayuda.
La oposición agradeció la ayuda entregada hasta ahora, con donaciones a través del despliegue de equipos de rescate en el terreno de Australia, Bangladesh, Camboya, China, India, Irlanda, Japón, Malasia, Noruega, Rusia, Singapur, Corea del Sur, Tailandia, Reino Unido, Estados Unidos, Vietnam, la ONU y la Unión Europea.