Con rosas, velas, recuerdos y oraciones llegaron ayer innumerables familias de la comunidad católica a la Basílica de Guadalupe, en Antiguo Cuscatlán con el propósito de conmemorar su aparición en tierras mexicanas, brindar sus ofrendas, venerarla por los milagros cumplidos y para pedir su intercesión frente a sus necesidades.

Como es tradición una cola de más de un kilómetro se extendió y mantuvo fuera del complejo durante este domingo, con feligreses que llevaron ofrendas y otros recuerdos a la Morenita. Los obsequios eran diversos, pero las rosas rojas predominaron e hicieron un camino largo desde la entrada de la basílica hasta el altar en donde se encuentra la imagen la Guadalupana.

Alexandra Orellana llegó desde San Rafael Obrajuelo, La Paz en compañía de su esposo e hija. Ella comentó con alegría que el año anterior prometió asistir con su esposo e hija y lo cumplió. “Este año nos hemos presentado ante la Virgencita para pedir por el buen viaje de una persona especial que se fue muy lejos y pues pedimos para que llegue con bien”.

Foto: Gabriel Aquino
Foto: Gabriel Aquino



Otra fiel devota era Guadalupe Cortez, quien relató que su bebé necesita de un milagro debido a una enfermedad en la piel. “Vengo hoy a pedirle a la Virgen que cure a mi bebé que por problemas genéticos le ha generado desde nacimiento problemas en su piel”.

Cortez comentó que llegó a pedir por Oscar Cortez, un joven de Santa Tecla que fue capturado por el régimen y oran porque sea liberado. “Estamos aquí porque sabemos que es inocente”.

Roberto Cruz del Ministerio de Evangelización de la parroquia, manifestó que la celebración a la Guadalupana es una tradición desde la época de la colonia cuando la Virgen se le apareció al indígena Juan Diego, en el que se comenzaba a evangelizar a los pueblos indígenas y que desde ese entonces La Virgen se volvió un signo para la evangelización de los pueblos latinoamericanos.