Es un ejercicio mental que podría ser muy rápido. 10 cosas que te recuerde la Navidad. Uno de estos días, mientras esperaba un examen médico, oí un programa nacional que hablaba de que la Navidad era un tiempo de reconciliación familiar. Me pareció interesante. Sobre todo porque… ¿a quién se le ha ocurrido que Navidad es un tiempo de reconciliación?

O por decirle de una manera más general, ¿a quién se le ha ocurrido que la Navidad sea un tiempo de recordar valores? Entre algunas cosas que son meros adornos, todos detectamos a nuestro alrededor que hasta las empresas con menos creatividad aluden a ciertos temas que parece ser que son de la época: paz, alegría, felicidad, reunirse en familia, perdón, reconciliación. Además, curiosamente son temas que a veces tienen poco que ver con los adornos, pero que las personas suelen tener en mente. Los muñecos de nieve en San Salvador, creo que hacen referencia a la Navidad en países donde nieva, pero difícilmente encuentro una conexión con los valores mencionados antes. Y sin embargo, la gente habla de paz, alegría y felicidad.

¿Por qué? Por su etimología, Navidad nos lleva a pensar en el nacimiento de Cristo, que evoca esos valores para todos los hombres. Los ángeles que anuncian el nacimiento de Cristo les transmiten ese gozo a los pastores por el nacimiento del Salvador de la humanidad. En los evangelios que hablan de la Navidad -San Lucas y San Mateo- se percibe ese gozo interior de los participantes. Por eso deseamos Feliz Navidad: porque definitivamente que es feliz que Dios se haga presente en tu vida para mejorarla.

Por eso, los valores que tenemos en mente, tienen una cierta relación con Cristo. ¿La reconciliación? Porque el nacimiento de Cristo empieza a reparar la fractura entre Dios y los hombres. ¿De paz? Da mucha tranquilidad pensar que estamos en mejores manos que las nuestras… y que esas manos son de un niño que nos quiere abrazar. ¿Alegría? No solo por un niño que nace, sino porque ese Niño combatirá la fuente más continua de tristeza en nuestros corazones, el pecado. ¿Reunirse en familia? Lo único que tiene Cristo a la hora de nacer, es su familia.

Sucede pues en Navidad una cosa muy curiosa. Porque a pesar de que ya no todo el mundo tiene esto en mente… si que tiene en mente los valores que evoca. Al parecer, después de todo, el cristianismo sí que ha aportado al mundo una gran dosis de felicidad.

Obviamente los valores navideños “no tienen dueño”: son propios de la humanidad de todos los tiempos, y por tanto muchas otras religiones y culturas las incluyen en su “ethos”. La paz, la alegría, la familia, etc., son elementos valiosos en sí mismos, aunque no todas las propuestas culturales y religiosas estén de acuerdo en cómo conseguir vivirlos. Independientemente quién lo diga, sin lugar a duda resulta interesante dedicar un poco de tiempo, un momento del año, a pensar en lo que de verdad importa.

Lo que de verdad importa, importa siempre, sin importar la época o la temporada. Pero necesitamos recordarlo periódicamente, y eso es parte de la Navidad. Dedicamos una época del año para recordarnos de esos valores, que deberían de estar siempre presentes en nuestra vida. No tiene mucho sentido celebrar la reconciliación en Navidad y volver a ser rencorosos en enero. Por eso, vale la pena desear que esos valores estén presentes en nuestra vida. Como Cristo: que nace por nosotros, para quedarse entre nosotros. ¡Feliz Navidad!