El declive demográfico y sus posibles causas:
• Cambios en la planificación familiar: Las parejas y matrimonios salvadoreños, al igual que en muchas otras partes del mundo, están optando por tener menos hijos o no tenerlos. Factores como la mayor participación de la mujer en el mercado laboral, el aumento del costo de vida, una vida más enfocada a turismo, búsqueda de éxitos profesionales y el acceso a diversos métodos anticonceptivos están influyendo en esta tendencia.
• Migración: La emigración, especialmente de jóvenes en edad reproductiva, también contribuye a la disminución de la población infantil. La búsqueda de mejores oportunidades económicas y la reunificación están llevando a muchas familias a migrar a otros países en el presente siglo.
• Factores socioeconómicos: niveles de pobreza, marginación, exclusión y oportunidades de larga data también pueden influir en las decisiones de planificación familiar. Las parejas con menos recursos pueden optar por tener menos hijos para poder ofrecerles mejores oportunidades en una sociedad que tiene otras dinámicas.
El impacto en la educación:
• Menos estudiantes matriculados: La disminución de la población infantil se traduce en una menor cantidad de niñas y niños en edad escolar, lo que afecta directamente la matrícula en las escuelas, pero no es equivalente a deserción y que están en casa sin estudiar.
• Agrupación de escuelas: En algunas zonas rurales, cantones, caseríos y algunas ciudades donde la población infantil es aún más baja, se está desarrollando un plan, un interesante, y necesario ejercicio de agrupación de escuelas, enfocado en los centros escolares que solo cuentan con uno, dos y tres docentes, por lo que tienen multiplicidad de grados, donde por una consecuencia lógica no hay calidad en la educación. Pero también estimado lector porque esas edificaciones, esos lugares o instalaciones con mucho respeto no se les puede denominar escuelas, sin condiciones mínimas para recibir a las y los alumnos. Debe de existir un cambio de paradigma. Los padres de familia, alumnos y maestros han sido beneficiados.
• Desafíos y grandes oportunidades para el programa "Mi Nueva Escuela": estos escenarios que son una realidad en El Salvador, América Latina y el mundo, le permiten en mi opinión que el MINEDUCYT pueda desarrollar una planificación estratégica que se gestó durante la pandemia y posterior, y que ha iniciado en el año escolar 2025.
Durante los meses de febrero y marzo he desarrollado trabajo de campo para hacer algunos estudios sobre cómo se encuentran las comunidades y en especial niñas, niños, adolescentes y jóvenes con la ausencia de los pandilleros criminales, investigar las nuevas dinámicas en colonias, barrios, comunidades, cantones y son impactantes en positivo los resultados. En este esfuerzo he podido encontrar varias escuelas en un espacio de un kilómetro cuadrado, muy cercanas y con un promedio de alumnos que no es equivalente a los metros cuadrados, pero saben lo más lamentable instalaciones que les denominamos escuelas que fueron construidas hace décadas con un estilo tipo galera, corte y clavo, con poca ventilación e iluminación natural, con sus ventanas “protegidas” por malla ciclón, y grandes limitaciones. Al conversar con padres de familia me compartieron historias que vienen desde que ellos estudiaban allí en las mismas escuelas. No podemos, ni debemos continuar así. Mi Nueva Escuela representa la gran oportunidad de ver transformaciones en cinco y diez años, pero que según los padres de familia ya con las nuevas instalaciones que avalan por cierto están con grandes ilusiones. Les seguiré compartiendo más de estas experiencias en próximas entregas.
Corolario:
La reducción de la población infantil en El Salvador está transformando el panorama educativo, con una menor matrícula y la necesidad de reorganizar escuelas, especialmente en zonas rurales, donde históricamente han existido escuelas pero no educación y mucho menos, educación de calidad. Muchas de estas instituciones carecen de infraestructura adecuada, lo que afecta la calidad del aprendizaje. Ante este desafío, el proyecto Mi Nueva Escuela representa una oportunidad clave para modernizar y optimizar el sistema educativo, garantizando espacios dignos, funcionales y adaptados a las nuevas realidades demográficas del país.
El desafío demográfico que enfrenta El Salvador es complejo y requiere soluciones integrales, pero a la vez creativas. La educación, como pilar fundamental del desarrollo, debe adaptarse a esta nueva realidad para garantizar un futuro prometedor para las nuevas generaciones. Que Dios bendiga a toda nuestra comunidad educativa desde educación inicial, parvularia hasta bachillerato.
Por Ricardo Sosa, Doctor en Criminología, docente superior certificado