La Comisión de Hacienda de la Asamblea Legislativa analizará el próximo lunes una solicitud de reforma presupuestaria para incorporar $554,615 de un préstamo con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) de $31.3 millones para financiar un programa de desarrollo inclusivo y nutricional en las zonas rurales de El Salvador.
Estos serían los primeros fondos desembolsados del préstamo y servirán para la contratación de personal, la realización de consultorías y la compra de equipo informático, vehículos y mobiliario.
Un total de $63,800 serán destinados a la línea de trabajo de “Inversiones para desarrollo de sistemas productivos” para financiar inversiones físicas para la gestión de recursos naturales; $161,910 se asignan a la “Transformación productiva y comercial” y $328,905 a la “Gestión del programa y seguimiento”.
La mayor parte de los primeros fondos se destinarán a la compra de bienes y servicios, $275,465, y activos fijos, $179,565. Un total de $87,500 será para remuneraciones de personal.
El programa se denomina “Programa de desarrollo económico sostenible, inclusivo y nutricional de las zonas rurales – Progresar Rural”, cuyo préstamo fue aprobado o ratificado el 9 de diciembre de 2025; promete un alcance nacional e incluye cuencas que alimentan distritos de riego en Zapotitán y Atiocoyo Sur, ambos de La Libertad, Atiocoyo Norte en Chalatenango, y Lempa Caguaca en Usulután y San Vicente.
Con el préstamo, el gobierno promete beneficiar a 74,000 familias de productores del sector agrícola, mejorar el acceso de las familias rurales a infraestructura hídrica, tecnología y servicios ecosistémicos, y capacitar para mejorar los ingresos de las familias.
En diciembre de 2025, cuando se aprobó en préstamo, el jefe del Departamento de Gestión de la Deuda del Ministerio de Hacienda, Julio Darío Alemán, explicó en la Comisión de Hacienda que el objetivo del programa es incrementar los ingresos, la resiliencia y la seguridad alimentaria de las familias en áreas rurales en zonas priorizadas y mejorar el acceso a mercados, entre otros.
La ejecución promete un componente de inversiones para el desarrollo de sistemas productivos y agroalimentarios sostenibles –infraestructura hídrica, distritos de riego, conservación de recursos naturales, viveros comunales y laboratorios gastronómicos, un segundo componente de transformación productiva y un tercer componente de gestión de evaluación.
