El anuncio de la emblemática Agua Cristal que suspenderá sus operaciones en la zona donde opera en San Salvador debido a la inseguridad que impera, es un síntoma dramático de la grave situación de violencia y criminalidad que sufre El Salvador.

Industrias La Constancia es una de las empresas más grandes y destacadas del país. Si un conglomerado de ese nivel tiene que suspender las operaciones de uno de sus productos más conocidos porque no hay autoridad que los pueda proteger, qué podrá estar pasando en empresas de menor tamaño y recursos.

Que uno de los funcionarios ligados a la inversión haya catalogado esta suspensión como “normal” demuestra la carencia de visión para entender el problema y mucho más, para encontrarle una solución.

Los salvadoreños de todos los niveles somos víctimas de la delincuencia. Desde el humilde empleado de una empresa eléctrica asesinado en San Juan Opico hasta la empresa de agua embotellada más grande de El Salvador. Esto demuestra la magnitud del problema y la urgencia de soluciones por parte del Gobierno que ya no puede argumentar falta de recursos. La seguridad necesita una estrategia firme, constante, duradera, inteligente y valiente contra la delincuencia. Y sobre todo, resultados.