El presidente Salvador Sánchez Cerén aseguró el lunes que evalúa medidas extraordinarias e incluso un estado de emergencia ante la grave situación de inseguridad que estamos viviendo.

El mandatario reveló que la masacre de Opico, que tanto conmovió al país con el asesinato de 11 humildes trabajadores, fue ordenada desde dos penales del país y una vez más repitió las críticas a las empresas telefónicas. Es precisamente en los penales donde debe aplicarse la primera medida extraordinaria: un estado de emergencia permanente y requisas de verdad.

El primer gran paso es controlar los penales, es desde ahí de donde las pandillas libremente ordenan todo tipo de crímenes. El Ejército y la PNC deberían montar operativos estrictos para imponer disciplina dentro de las prisiones y acabar con la permisividad que ha llegado al extremo de las fiestas porno recién reveladas.

El problema no es la señal de celulares. El problema será siempre que los custodios corruptos son cómplices en permitir el ingreso de los aparatos. Las prisiones necesitan la presencia de la autoridad y el peso de la ley, un estado de emergencia en los centros penales salvaría muchas vidas, sin necesidad de restringir libertades a la sociedad en general.

La situación actual ya no puede seguir esperando análisis y reuniones. Hay que actuar.