Desde la administración Uribe, de la cual el presidente Santos fue un destacado ministro, Colombia implementó lo que denominó “Seguridad Democrática”, rescataron el país de los criminales y han hecho prevalecer el Estado de Derecho.
Colombia ha resurgido de tal manera que es la tercera economía más grande de América Latina y sus empresas tienen presencia con inversiones en El Salvador, a través de bancos, aerolíneas, distribuidoras eléctricas, aseguradoras y farmacéuticas. De ahí la importancia de nuestros nexos con ese país, tan bien representado aquí por su embajador Julio Riaño.
Hay mucho que aprender de Colombia, de cómo recuperó la seguridad, de cómo ha mantenido un clima de negocios óptimo, un clima de libertades públicas e individuales admirable, de cómo su Gobierno logró el apoyo de empresarios y la ciudadanía para cambiar su problemática.