El diálogo es difícil, especialmente en dos adversarios con posiciones extremas, como el FMLN y ARENA, pero ceder las posiciones más radicales y encontrar puntos de vista comunes es mejor que seguir confrontando y descalificándose mutuamente, postergando además lo que se necesita urgentemente resolver.
La crisis fiscal es profunda y no se va a acabar con este periodo de Gobierno o cuando deje de gobernar el FMLN. Son problemas estructurales que necesitan soluciones objetivas y técnicas de largo plazo, no parches para disfrazar cifras o ganar elecciones.
El Gobierno no puede seguir gastando más de lo que tiene, no puede seguir endeudándose irresponsable y exponencialmente, no podemos vivir abriendo hoyos más grandes para tapar los que vamos dejando, porque tarde o temprano redundará en una quiebra total del Estado y las consecuencias las pagaremos todos. De manera que este diálogo debe dar frutos por el bien de todos los salvadoreños.