El presidente Salvador Sánchez Cerén llamó a construir una agenda de nación, una especie de nuevos acuerdos de país que coincidan con los 25 años de los Acuerdos de Paz. Es un llamado positivo y si logra conseguir un consenso al respecto, será un aporte importante para el futuro del país.

Pero minutos después que esa propuesta de agenda de nación para el desarrollo y el bienestar se expresaba, el secretario general del FMLN, Medardo González, lanzaba insultos contra la cúpula empresarial que había criticado el escaso crecimiento económico del país, claramente fundamentado por cifras oficiales y organismos internacionales.

¿Cuál discurso es válido? ¿El que se presenta conciliador ante las necesidades de entendimiento del país o el que busca acabar con toda crítica, al mejor estilo de Nicolás Maduro, con insultos y descalificaciones? ¿Cómo se puede creer en el discurso de entendimiento y agenda de nación cuando se insulta a los interlocutores con los que hay que entenderse para lograr esos objetivos de país?

Hay que ser serios, claros y transparentes en lo que se quiere. Vale la pena tomarle la palabra al Presidente Sánchez Cerén, porque el país merece una agenda de nación, pero a base de insultos de su partido, no se va a conseguir.