La partidocracia se ha vaciado en las plazas de la Asamblea Legislativa a un costo demasiado alto para los contribuyentes. Eso explica la resistencia que ha habido de divulgar los informes hasta que el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP) resolvió entregárselo al diputado arenero, Juan Valiente.

Las cinco fracciones legislativas de los partidos políticos y sus 14 diputados que ocupan puestos directivos en la Asamblea Legislativa tienen un total de mil 7 plazas que implican una erogación de $18.9 millones al Estado durante 2016.

Los 14 diputados de la junta directiva tienen un total de 208 plazas, lo que implica una erogación total de $4 millones 145 mil 494 cada año. Ello significa un promedio de $296,106 anual por directivo, 40 % más de lo que recibe un legislador “de la llanura” o que no ocupa un puesto directivo. Valiente asegura que la presidenta de la Asamblea tiene una planilla de $60 mil mensuales. Impresionante.

El clientelismo político parlamentario es historia vieja pero la divulgación de estas cifras dimensiona la terrible costumbre de todos los partidos de pagar a sus correligionarios de confianza con plazas inútiles en el parlamento. La cifra de empleados se ha multiplicado hasta por diez en 20 años y no hay justificación para los salvadoreños que pagan impuestos.