El pronóstico del Fondo Monetario Internacional sobre El Salvador es para hacernos reaccionar y emprender un cambio radical de rumbo en nuestra productividad. Según el informe, El Salvador es el país con el menor crecimiento potencial de Centroamérica, es decir, la nación con una economía con la menor capacidad para crecer.

Hace dos décadas, nuestro Producto Interno Bruto era casi el triple que el de Honduras y Nicaragua, hoy esos países vecinos han logrado crecer y El Salvador sigue a la zaga del crecimiento en la región. ¿Qué hemos hecho mal para seguir de últimos en la fila? En gran medida destruir el buen clima de negocios con una dosis profunda de confrontación, negatividad, inestabilidad política, inseguridad, polarización y la falta de mínimos entendimientos.

El Gobierno no puede seguir viendo al sector empresarial como su enemigo, ni como el culpable de todos los males. Al contrario, debe acelerar pasos para convertirlo en su aliado en las estrategias económicas para levantar la productividad, generar empleos y mejorar la situación fiscal.

La reacción ante este informe debe ser plantearnos el entendimiento y las estrategias comunes de desarrollo. De lo contrario, de nada sirve llorar la leche derramada o conformarse con ese futuro negro que nos pronostican.