El presidente Salvador Sánchez Cerén puso sobre la mesa la discusión sobre “medidas excepcionales” contra la delincuencia y luego sus funcionarios más representantivos y la presidenta de la Asamblea Legislativa hablaron de un “estado de excepción” que generó polémica entre políticos y juristas.

El viernes la prisa era corregir la plana y decir que el presidente jamás había hablado de estado de excepción sino de “medidas de excepción”. Parece que la semántica preocupaba más que el alcance de las palabras en sí.

Se requiere medidas excepcionales y ya. Urgen. Demasiados salvadoreños siguen siendo víctimas de la violencia, asesinados, extorsionados, hostigados, atacados por las pandillas. No se puede seguir nada más con estudios, declaraciones y mesas de discusión y análisis de propuestas. Hay que actuar y ya.

El Salvador se está desangrando y rápidamente. Somos un país que está en luto permanente y las medidas excepcionales de las que tanto se habla, debieron tomarse hace tiempo, dentro del marco de la ley y la Constitución. No se puede seguir nada más con la excusa de los recursos, las estrategias están fallando evidentemente y hay que corregir el rumbo, endurecer el combate a los criminales y llevarlos antes la justicia para que los castigue como se merecen.