No hay una mente sensata en El Salvador que pueda pensar en un “golpe de Estado” y la sola mención de esa idea es una referencia paranoica que busca activar la movilización de los grupos radicales de izquierda con acciones de violencia hacia sus opositores. Esa es la típica estrategia de la izquierda latinoamericana y el FMLN busca replicarla en El Salvador.
Es como la historia de la famosa “invasión militar estadounidense” a Cuba, que los hermanos Castro pasaron repitiendo por más de 50 años y que nunca ocurrió ni ocurrirá porque solo existía en la mente de los octogenarios dirigentes comunistas.
Hay que ser responsables con esas expresiones. Exigir un Gobierno más transparente, llevar a la justicia a ministros que violaron la ley en la tregua con pandillas o cuestionar las políticas gubernamentales no es ningún “golpe de Estado”, es parte de las reglas de una democracia y del Estado de Derecho. Ya el 2019 se encargará la población de cambiar Gobierno y su voluntad será sagrada.