El presidente Salvador Sánchez Cerén tuvo un gesto muy positivo ayer al acudir a la sede de la Asociación Nacional de la Empresa Privada y anunciar la búsqueda de entendimientos sobre los problemas nacionales.

La acogida de ANEP también fue positiva y parece superar una etapa de diferencias que llegó a su clímax con la inédita ausencia del mandatario al reciente Enade.

La relación entre empresarios y Gobierno debe mejorarse y cultivarse, trabajar juntos por el bien del país pese a las diferencias que puedan existir en el camino, pero toda gran solución pasa por un diálogo franco y este encuentro parece abrir el camino hacia eso.

El lenguaje altisonante contra los empresarios de parte de algunos funcionarios y dirigentes del partido oficial no puede continuar, así como el lenguaje fuerte con que algún dirigente empresarial se estuvo refiriendo al mandatario.

Los graves problemas económicos y fiscales del país jamás se van a solucionar sin la participación decidida de los empresarios, generadores de empleos, principales pagadores de impuestos y factores clave en el desarrollo y crecimiento económico del país. El Gobierno debe mejorar el clima de inversión y eso pasa con un entendimiento con los empresarios y la inyección de certidumbre y reglas claras.